lunes, 9 de septiembre de 2013


Personalidad del hombre influye en su deseo de paternidad


Este artículo fue publicado en: http://www.nacion.com
Puedes ver su versión original en: http://www.nacion.com/vivir/psicologia/Personalidad-hombre-influye-fertilidad_0_1364863654.html

Carolina Ruiz Vega

Estudio investigó la relación entre la personalidad y la fertilidad de 7,017 hombres y mujeres nacidos en Noruega entre 1927 y 1968

Los hombres que son extrovertidos tienden a tener más hijos, asegura un estudio difundido en el International Institute for Applied Systems Analysis (Iiasa).

Luego de analizar la relación entre la personalidad y la fertilidad de 7.017 hombres y mujeres nacidos en Noruega entre 1927 y 1968, los investigadores encontraron que esta influye de forma distinta entre ambos sexos.

Los hombres temperamentales y emocionales tienden a tener menos hijos pero esto solo aplica para los nacidos después de 1957, afirman los investigadores.

Vegard Skirbekk, quien dirigió el estudio, considera que los cambios podrían ser producto de las nuevas “normas sociales” para tener hijos, como por ejemplo, que las parejas de hoy suelen esperar más tiempo para procrear, y que tienden a probar su convivencia antes de comprometerse a criar a los hijos juntos.

“Pueden estar evitando cada vez más el compromiso a largo plazo de tener hijos”, dicen los investigadores, quienes consideran que en los países más ricos la paternidad es menos propensa a ser influenciada por las necesidades económicas de la persona y más, por características de su personalidad.

Aunque el estudio sólo considera Noruega, Skirbekk dice que los resultados probablemente se aplican más ampliamente.

En el Iiasa consideran que “el estudio podría tener implicaciones importantes para la dinámica de la población mundial en un momento en que las tasas de fecundidad entre los países desarrollados han caído por debajo de las tasas de reemplazo”.

lunes, 2 de septiembre de 2013


Plaguicidas afectan fertilidad masculina

 



La Jornada/Ariane Díáz

Estudios epidemiológicos y experimentales han demostrado asociaciones cada vez más sólidas de que la exposición a contaminantes como el plomo, plaguicidas e hidrocarburos son factores de riesgo para los varones en edad reproductiva, ya que disminuyen la calidad de semen, provocan problemas de erección y de vasculatura, entre otros padecimientos, señaló Betzabet Quintanilla Vega, del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Los daños incluso son de tipo genético y hereditario, por lo que los hijos o nietos de individuos expuestos a contaminantes pueden presentar efectos adversos, como tumores en el cerebro, problemas reproductivos o alteraciones cromosómicas como el Síndrome de Turner o Klinefelter. También se ha relacionado con un bajo coeficiente intelectual en niños.

Esto sucede porque las células germinales dañadas llegan a fertilizar al óvulo, pero puede llevar un daño genético a la descendencia.

Las investigaciones que ha realizado en comunidades de Coahuila y Yucatán encontraron que los agricultores presentaban baja calidad de semen en las épocas de mayor aplicación de plaguicidas, aunque este efecto se revierte, pues la calidad de semen se renueva cada 74 días, en el ciclo espermatogénico del humano.

Tema controvertido
La doctora en ciencias destacó que si bien la exposición a contaminantes como metales y plaguicidas y sus efectos en la fertilidad masculina es aún un tema controvertido, la disminución en la calidad de semen en las últimas décadas, demostrada en investigaciones realizadas en diversos países, es un indicador de alerta.

Varios plaguicidas prohibidos o restringidos en otras naciones se siguen usando en México y son muy tóxicos, como el metil-paratión, metamidofos y endosulfan, informó el Cinvestav en un comunicado.

Para contrarrestar o disminuir los efectos de la contaminación, Quintanilla recomendó llevar una dieta rica en cítricos y vitaminas, hacer ejercicio, así como evitar el consumo de alcohol o tabaco.


Infecciones sexuales, un vehículo a la infertilidad

 
Este artículo fue publicado en: http://www2.esmas.com



Las ITS son una de las principales causas que evitan la fecundación

El inicio promedio de la vida sexual es a los 13 años en las mujeres y los 15 años para los hombres, los jóvenes están comenzando muy temprana su actividad sexual  y la gran mayoría no utiliza ningún método de protección contra Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

"El 95% de los adolescentes en el mundo tienen acceso a algún método preventivo, ya sea de anticoncepción o contra ITS, pero sólo un 5% los utiliza", comentó para Esmas Salud el Dr. Carlos Maquita, especialista en medicina reproductiva y director de Red Crea.

Las ITS son uno de los principales factores de infertilidad tanto en hombres como en mujeres. Según estimaciones hechas por la OMS, cada año se producen en el mundo 448 millones de nuevos casos curables y sus complicaciones se encuentran entre las cinco primeras categorías de enfermedades que llevan a buscar asistencia sanitaria y es la causa prevenible más común de infertilidad femenina. 

"Las tres infecciones más frecuentes son gonorrea o infección gonocócica, clamidiasis y microplasma, son las que producen más daño en el aparato reproductor tanto femenino como masculino. Por consecuencia son las que se relacionan más con casos de infertilidad", aseguró el Dr. Carlos Maquita.

¿Cómo dañan?

Las bacterias que se encuentran en las ITS pueden instalarse en el moco que produce el cuello del útero y provocar disminución en la movilidad de los espermatozoides que llegan a través de la relación sexual, o bien,  alterar la permeabilidad y funcionalidad de las trompas de Falopio. En el caso de los varones, los microorganismos se adhieren directamente a los espermatozoides y afectan su calidad y cantidad. 

Cuando  un hombre tiene un caso crónico de clamidia puede presentar inflamación en los testículos y la próstata o trastornos de la uretra, lo que afecta la cantidad y calidad de los espermatozoides: " Recordemos que el semen se compone por esperma y líquido seminal. Una infección, ph inadecuado o característica física anormal en los genitales agrede en vez de proteger los espermatozoides". 

Problema de pareja

"La infertilidad es cosa de dos, no podemos hablar de que es más de la mujer o del hombre. Las infecciones de transmisión sexual pueden ser una causa pero el 80% de los casos son multifactoriales. 

"En las mujeres puede ser que exista una ovulación inadecuada (en este punto influye mucho la obesidad), que haya problemas en las trompas de la matriz o las ITS. En el varón, además de las infecciones, son factores los estilos de vida poco saludables (consumo de alcohol, tabaco y drogas). En ambos casos afecta el sedentarismo y si hay problemas genéticos", aseguró el Dr. Maquita.  

Factores sociales

La postergación de la maternidad y la paternidad son otro elemento importante. Cada vez más mujeres prefieren dedicar mayor tiempo al trabajo y otras actividades, antes de pensar en tener hijos. Sin embargo, la naturaleza no espera y  a partir de los 35 años decae la calidad de óvulos.  

En todos los casos existen métodos clínicos para buscar tener hijos. "La medicina reproductiva puede enfocarse en tratamientos o cirugía. No todos requieren de reproducción asistida. Un alto porcentaje sólo  requiere antibióticos o tratamiento hormonal, tenemos que hacer una evaluación minuciosa porque las técnicas de reproducción asistida siguen siendo tratamientos caros.  

"Existen dos tipos comunes de reproducción asistida: La inseminación artificial  y la fertilización in vitro. Ningún tratamiento garantiza resultados al cien por ciento. A cada paciente se le examina y se le realiza un porcentaje de éxito personalizado, aunque a nivel mundial andamos entre un 60-70% en inseminación artificial y 50% en fertilización in vitro en un solo intento", concluyó el Dr Maquita.

martes, 20 de agosto de 2013


Retrasar la maternidad, ¿sabemos las consecuencias?


Este artículo fue publicado en: http://www.laopiniondemalaga.es/
Puedes leer su versión original en: http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2013/08/18/retrasar-maternidad-consecuencias/610780.html


Dr. Claudio Álvarez Pinochet
 
Los especialistas en reproducción e infertilidad nos enfrentamos a diario con situaciones de pacientes donde sentimos que hemos llegado tarde y que muchas veces no tenemos las herramientas para hacer cumplir el sueño de muchas parejas de ser padres. Sabemos que si les hubiésemos orientado, educado o informado a tiempo no estaríamos ahora tomando decisiones sobre diagnósticos o tratamientos que muchas veces producen un estado de choque, de ansiedad y de angustia en la pareja y cuya decisión definitiva cuesta tomar.

En los tiempos que vivimos, la maternidad forma parte de nuestros objetivos a mediano o largo plazo, pero no sabemos la realidad de la función reproductiva ni el pronóstico de la fertilidad en nuestra especie. Cada vez retrasamos más la llegada de nuestro primer hijo. Tanto es así que en la década de los setenta sólo el 1% de los niños nacidos (primer hijo) tenían madres mayores de 35 años. Más de treinta años después esta cifra ha aumentado a un 10% aproximadamente.

La mayoría de las mujeres cree que la maternidad es importante, y cuentan con la esperanza de tener dos o tres hijos, el último de ellos después de los 35 años. El tener hijos es ya una decisión voluntaria de la mujer y no una imposición. Tener una relación estable, haber completado su desarrollo profesional o laboral y contar con una seguridad económica, son algunos de los requisitos que se tienen en consideración antes de pensar en la maternidad. La mayoría de las parejas subestima el impacto de la edad de la mujer en la fertilidad y sobreestima los resultados de las distintas técnicas de reproducción asistida, lo que acarrea un riesgo de buscar tardíamente la maternidad. La decisión de retrasar la maternidad es una decisión libre, pero que debe ser tomada con conocimiento y asumiendo sus posibles consecuencias futuras.

La edad de la mujer es el factor más importante desde el punto de vista de la fecundidad. Dicha fecundidad permanece relativamente estable en un 23% por mes hasta los 30 años y luego comienza a disminuir de forma acelerada a partir de los 37 años, incrementándose el número de mujeres infértiles.

Es importante que las pacientes sepan que cuando su médico de cabecera o su ginecólogo, en su revisión anual, les dice que todo esta perfecto, no significa necesariamente que desde el punto de vista reproductivo esté todo bien. En otras palabras, una mujer de 43-45 años puede tener una salud perfecta, sus revisiones ginecológicas normales, pero tiene una altísima probabilidad de tener un mal pronostico reproductivo asociado a su edad.

Todo lo anterior nos debe llevar a un nuevo concepto de «prevención de la infertilidad», responsabilidad de los profesionales de la salud, personal sanitario en general y de la sociedad toda. Por esto es necesario, dado la espiral de desarrollo en la que estamos inmersos, que seamos conscientes de la necesidad de fortalecer este nuevo concepto, fortaleciendo los conocimientos sobre los factores que influyen en el pronóstico reproductivo de una mujer. Especialmente y entre otros, la edad, las nuevas posibilidades de preservar la fertilidad como la vitrificación de ovocitos, la congelación de tejido ovárico y la congelación del semen, según sea el caso. Con todo, la pareja debe tomar sus decisiones libremente y con conocimiento de las posibles consecuencias de la postergación de la maternidad que, por último, es uno de los principales problemas emergentes del último tiempo.

*El Dr. Claudio Álvarez Pinochet es trabaja en la Unidad de Reproducción (URE) del Centro Gutenberg de Málaga

miércoles, 7 de agosto de 2013


Mujeres contra el reloj biológico

Artículo publicado en: www.elobservador.com.uy
Puedes leerlo en su versión original en: http://www.elobservador.com.uy/noticia/256131/mujeres-contra-el-reloj-biologico-/
 

Cada vez se retrasa más la maternidad para después de los 35 años, edad a partir de la cual la fertilidad declina; por ello, los métodos de reproducción asistida y la congelación de ovocitos son prácticas en alza

Mariana fue madre a los 35 y de nuevo a los 38 y no tuvo ninguna complicación. Logró su primer embarazo a los dos meses de intentarlo y para cuando buscó su segundo hijo tampoco le tocó esperar mucho. Todavía tiene grabada, sin embargo, la sensación de que el tictac de su reloj biológico se hacía más audible con el paso de los años, mientras  todavía no había formado una familia. “Siempre me acuerdo de un capítulo de Friends en el que Rachel empieza a calcular el tiempo que tiene para encontrar una pareja y quedar embarazada antes de los 35 años. Entonces saca la cuenta y dice alarmada: ¡Tengo que encontrar un hombre ahora!”.   Mariana (su nombre y el de las otras dos entrevistadas fue cambiado a pedido de ellas) conoció a tiempo a la persona indicada y pudo tener a sus hijos cuando los proyectó, luego de haberse afianzado profesionalmente. Pero no todas las mujeres tienen la misma suerte.Andrea está a punto de cumplir 35 años y en los últimos tiempos su deseo de ser madre se ha intensificado. Pero no tiene pareja. Aconsejada por una amiga que tras querer tener un hijo cerca de los 40 años se encontró con que sus células sexuales ya no eran fértiles, está contemplando la idea de congelar sus ovocitos (óvulos antes de ser fecundados) y así preservar su material genético antes de que sea tarde. “Es difícil tomar esta decisión, pero sé que si el día de mañana estoy con alguien y quiero tener hijos y no puedo, me voy a arrepentir”, sostuvo.
A Carolina, sus amigas la llamaban “Susanita” porque siempre hablaba de su deseo de formar una familia. Pero no fue hasta que tuvo 37 años que conoció a la persona con la cual llevar a cabo este proyecto. A los cuatro meses de estar de novios se fueron a vivir juntos y pensaban en ser padres, pero una falla ovárica se los impidió. Tras intentar sin éxito un tratamiento, la pareja se decidió a recurrir a la ovodonación, la donación de ovocitos que fueron fecundados por los espermatozoides de su pareja. “Mi hija es sana, hermosa, pizpireta, La amo a más no poder. Se parece a mi marido, tiene gestos de él. Y hace cosas que se copia de mí. Yo soy la mamá”, dijo. Ahora, a los 43 años, Carolina es madre de una niña de tres, está embarazada de mellizos y se siente feliz.
Aunque Mariana, Andrea y Carolina se encuentran en situaciones diferentes, las tres son ejemplos de un prototipo de mujer que es cada vez más común en el mundo. Sea porque en sus años más fértiles priorizaron su desarrollo profesional o porque en tiempos en que los vínculos suelen ser más inestables que en el pasado no  tienen pareja cuando se sienten preparadas para ser madres, cada vez más mujeres deciden tener su primer hijo después de los 35 años.
Si bien los aspectos socioculturales han cambiado, no así lo han hecho los biológicos, por lo que cuando muchas mujeres quieren ser madres se encuentran con que tienen problemas para concebir. Esto es así porque la tasa de infertilidad –que en líneas generales incluyendo hombres y mujeres es del 15%– se acentúa después de los 35 años, de acuerdo a los especialistas consultados. El tema no es menor, teniendo en cuenta que la baja natalidad es un problema que afecta a Uruguay y en especial a las naciones desarrolladas, donde la postergación de la maternidad tiene especial incidencia en las mujeres de mayor estrato socioeconómico y educativo. En el país no hay cifras al respecto, pero el Observatorio de la Maternidad en Argentina comprobó que mientras en 1985 la brecha de inicio de la maternidad entre las madres con un nivel educativo alto y las que no pudieron terminar los estudios primarios o secundarios era de cuatro años, en 2010 pasó a seis. Por otro lado, un estudio reciente de la Universidad de Virginia, (EEUU) revela que los sueldos de las mujeres universitarias en puestos profesionales y gerenciales se incrementan en un 3% por cada año que retrasan la maternidad.  Frente a este panorama, métodos como la vitrificación de ovocitos o la reproducción asistida son cada vez más solicitados.
Reserva ovárica “La repercusión de la edad sobre la calidad ovárica es muy importante y no se le da la trascendencia que tiene”, explicó Roberto Suárez, presidente de la Clínica Suizo-Americana (ex CIRA), donde se realizan distintos métodos de reproducción asistida y primera institución en la que se realizó la congelación de ovocitos en el país. “Lamentablemente la edad de la primera consulta de la mujer uruguaya a las clínicas de fertilidad ronda los 35 años”.
“Décadas atrás nos preocupábamos por las pacientes que pasaban los 38 años. Después nos empezamos a preocupar por las de 35, desde hace unos años ya sabemos que la fertilidad puede empezar a caer a partir de los 30, pero hoy hay artículos científicos que indican que puede haber caída de fertilidad en la mujer a partir de los 26 o 27”, añadió.
No obstante, la potencialidad de quedar embarazada de una mujer de más de 35 años depende mucho de cada una, teniendo en cuenta diversos factores que van desde lo racial, la edad en la que desarrolló su primera menstruación y los antecedentes familiares, según explicó el ginecólogo Gerardo Bossano, director del Centro Esterilidad Montevideo (CEM), que funciona desde 1986. El doctor Juan Carlos Rodríguez Buzzi, codirector del Centro de Reproducción Asistida del Interior (Cerhin), que cuenta con sedes en Montevideo, Salto y Punta del Este, señaló que cada caso es muy variable. “Hay señoras de 35 años que tienen patrones de hormonales de premenopausia y otras de 40 que los tienen normales”, precisó. No obstante, coinciden los médicos, en todos los casos las imposibilidades de concebir declinan a partir de los 35 años y para los 40 las dificultades son más pronunciadas.
Como primer paso, Suárez y Rodríguez Buzzi recomiendan la realización de estudios diagnósticos para determinar la reserva ovárica. A estos, explicó Suárez, hay que agregarle la edad de la paciente, si alguna vez tuvo embarazo o no y hace cuánto que está buscando. “Entonces hacemos un pronóstico y vemos qué capacidad reproductiva puede tener, a la que hay agregarle la problemática del marido”. A su consulta, indicó, van muchas pacientes que no tienen hijos ni están buscando quedar embarazadas, pero que quieren saber qué capacidad ovárica tienen en la actualidad para guardarla para un futuro, cuando deseen ser madres.Las mujeres que quieran hacerse estos exámenes deben pedir además una evaluación de su aparato genital y, si tienen pareja, un espermograma, indicó Rodríguez Buzzi, quien señaló que esto se puede hacer sin costo en la mayoría de las mutualistas. No obstante, advirtió el ginecológo, estas no consideran a la esterilidad como una enfermedad (aunque sí es definida como tal por la Organización Mundial de la Salud) y no ofrecen las pruebas.  Tampoco es habitual en el país que las mujeres soliciten estos estudios.
No obstante, Francisco Cóppola, presidente de la Sociedad Ginecotocológica del Uruguay, cuestionó la realización generalizada de estos análisis porque “cuando dan mal ya es tarde, ya que la reserva disminuyó. Si la mujer quiere quedar embarazada sí se hace, pero para una mujer que tiene 35 años solo porque tiene 35 años no vale la pena”, sostuvo.
FIV y ovodonaciónCada vez es más común que mujeres sin pareja se acerquen a las clínicas de reproducción asistida en busca de la técnica de congelamiento de ovocitos conocida como vitrificación. Esto se puede hacer hasta alrededor de los 40 años, pero cuanto más joven mejor, indicó Suárez. Con anterioridad se realizaba el método de congelamiento lento, que no resultaba tan exitoso, pero todo cambió cuando en 2002 se creó en Japón el proceso de congelamiento rápido o vitrificación de ovocitos.“La calidad de las células una vez que las desvitrificás es la misma que las frescas, y la tasa de fecundación por embriones o ovocitos vitrificados es prácticamente la misma que las células frescas”, indicó el especialista, ya que no hay daño a las células al descongelarlos porque no se produce la cristalización. Los ovocitos son deshidratados, congelados en 15 a 17 minutos, y almacenados en tanques en nitrógeno líquido a menos 193 grados en tiempos que pueden superar los 10 años. Este método es muy utilizado para las pacientes que tienen cáncer y que tienen que hacer un tratamiento por quimioterapia o radioterapia. En Uruguay ya hay varios recién nacidos por esta técnica. El costo, señaló Suárez, es de entre US$ 2.500 y US$ 3.000, a lo que hay que agregar unos US$ 300 por año y el precio de la fertilización in vitro (FIV). En el Cerhin, el costo de la vitrificación es de unos US$ 5.000, precio similar al de la FIV, aunque a este procedimiento hay que agregarle los gastos de medicación.
No obstante, la técnica de vitrificación de ovocitos, a la cual la Asociación Americana de Medicina Reproductiva de EEUU le levantó la etiqueta de “experimental” el año pasado, genera polémica y no todos los profesionales de la ginecología lo recomiendan. De acuerdo a Cóppola, “no es un buen método para postergar la fertilidad y así lo dicen los comités de ética internacionales. Una mujer de 30 es joven y lo único que tiene que hacer es conseguir pareja para tener un hijo, no andar preservando óvulos, porque es muy costoso y tiene una tasa de éxito muy baja”. Para las mujeres que buscan quedar embarazadas y no lo logran, existen diversos métodos de reproducción asistida. Sin importar la edad que tenga la pareja, si después de un año de intentar no se logra el embarazo se debe hacer una consulta.
Las causas de la infertilidad son variadas, y en ellas es muy importante la variable masculina. “Si me pidieras un solo examen a una pareja, yo le haría un espermograma, porque los factores han aumentado así como su severidad”, indicó Rodríguez Buzzi.También es común la endometriosis, trastorno en el cual las células del revestimiento del útero (tejido endometrial) crecen fuera de este, comúnmente en los ovarios.
Para los problemas de fertilidad en las mujeres más jóvenes puede recurrirse a la inseminación artificial pero las chances de éxito son menores, ya que se trata de una técnica de baja complejidad. Para los tratamientos en mujeres de más de 35 se suele intentar la FIV, porque la cantidad y la calidad de óvulos está muy disminuida, explicó Rodriguez Buzzi. A través de este procedimiento, en el que se realiza la fecundación de los ovocitos fuera del cuerpo de la mujer, las posibilidades de éxito rondan el 35% y el 50%.Para los casos en los que la capacidad ovárica no le permite a la mujer el embarazo existe la ovodonación, cuyo porcentaje de éxito es muy satisfactorio. Con el ovocito de una donante fecundados por los espermatozoides de su pareja o de un donante se forma un embrión que es transferido al útero de la paciente con 8 o 10 células, es decir al tercer día de vida de este. El porcentaje de embarazo ronda el 70%, indicó Suárez. El precio oscila entre los US$5.000 y US$6.000 más medicación.
Dependiendo del centro, las donantes provienen de otras pacientes que acuden a hacerse una FIV (una vez analizada su reserva ovárica o su salud), como es el caso de la Clínica Suizo-Americana, que permite de esta forma amortizar el costo de su tratamiento a las donantes. En el CEM, en cambio, se trabaja con donantes seleccionadas especialmente para tal fin. “Entendemos que las pacientes tienen que tener todas las chances jugadas a sí mismas”, señaló Bossano. No obstante, Cóppola puso reparos. “La ética tiene que ser regulada, no puede ser que cada uno haga lo que considere. No es ético extraer óvulos de una pareja que esté haciendo tratamientos de fertilidad, porque el ovocito debe venir de una pareja sana. No es ético donar un ovocito a una mujer de 55 años, ni almacenar ovocitos en bancos privados sin habilitación técnica. Todo esto va a tener regulación en el futuro”, indicó.
Para Suárez, hay que ponerse en el lugar de una mujer de 38 años, que quiere ser madre y no puede. “En un país donde la adopción no es sencilla, (la ovodonación) es una solución muy buena para muchísimas pacientes que quieren lograr un embarazo”.

domingo, 4 de agosto de 2013

Donación de óvulos: ¿Qué es y en qué casos se recurre a esta técnica de reproducción asistida?
 
Este artículo se publicó originalmente en: http://mx.hola.com/


Puedes leerlo en su versión original en: http://mx.hola.com/ninos/2013071166030/donacion-ovulos-que-es/
 
Según la Dra. Verdú, cuando la mujer está en menopausia precoz, cuando ha habido un tratamiento oncológico y se ha quedado sin óvulos, si hay cirugía ovárica que conlleva la extirpación de los ovarios o en mujeres mayores de 40 años que tienen pocos óvulos y son de mala calidad. La doctora Victoria Verdú es coordinadora de ginecología de la clínica Ginefiv de Madrid.
No es la primera vez que en estas páginas hablamos del hecho de ser madre y también de las dificultades de algunas parejas para ver cumplido su deseo de ser padres. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente un 15% de las parejas en edad fértil tienen problemas para concebir hijos de forma natural, aunque también es verdad que el 66% de las parejas que recurren a especialistas y centros de reproducción asistida pueden tener hijos biológicos.
Los factores que pueden influir en la dificultad para conseguir un embarazo son de muy diversa índole, pero, según los expertos, se estima que un tercio de los casos de esterilidad son debidos a la mujer, un tercio es por causa del hombre y un tercio es por factores combinados de ambos miembros de la pareja, de ahí la importancia de que una vez tomada la decisión de pedir ayuda, los dos miembros de la pareja acudan a la consulta del especialista juntos para determinar las causas y encontrar una solución. Pero, ¿cuándo es necesario pedir ayuda? Ante esta pregunta los expertos de la clínica Ginefiv, que con motivo de su 25 aniversario han editado la guía El gran sueño, ser papás establecen varios niveles, teniendo en cuenta, además, que en la actualidad pueden existir diversos tipos de familias: en primer lugar, cuando en una pareja heterosexual ella es menor de 35 años y tras un año de relaciones sin usar anticonceptivos no consigue el embarazo, o cuando la mujer es mayor de 35 años, tras seis meses de intentos. No hay que olvidar que el llamado ‘reloj biológico’ de la mujer es un factor importante a la hora de conseguir un embarazo. En segundo lugar, en el caso de parejas de mujeres o de aquella mujer que quiera afrontar la maternidad en solitario; en tercer lugar en aquellos casos en los que el hombre o la mujer hayan recurrido a una vasectomía o una ligadura de trompas y hayan decidido reconsiderar la opción de tener hijos; y en cuarto lugar en caso de que existan enfermedades hereditarias o disfunciones ginecológicas o andrológicas.
En España, la reproducción asistida está perfectamente regulada por ley y reconoce las siguientes técnicas: inseminación artificial, la fecundación in vitro tradicional o con la microinyección de un espermatozoide en el citoplasma del óvulo, las técnicas con donación de gametos, óvulos y espermatozoides, y la criopreservación de óvulos y embriones. En todos estos casos se pueden realizar con gametos propios y de donantes. Y es precisamente en este último aspecto, un tanto desconocido, donde nos vamos a centrar, concretamente en la donación de óvulos, a la que recurren muchas parejas que por diversas causas no consiguen el ansiado embarazo. Para ello, hemos hablado con la doctora Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la clínica Ginefiv para que nos aclare conceptos y las dudas más frecuentes al respecto.
En primer lugar, y para que quede claro desde un principio, ¿qué diferencia existe entre esterilidad e infertilidad?
Esterilidad es la incapacidad de conseguir un embarazo tras un año de haber mantenido relaciones sexuales normales sin protección. Mientras que infertilidad es cuando la mujer se queda embarazada y ese embarazo no llega a término, es decir, cuando se produce un aborto.
¿Cuáles son los tratamientos más frecuentes ante un caso de infertilidad?
La inseminación artificial es la técnica más sencilla y más frecuente. Normalmente, se realiza cuando una pareja no tiene problemas importantes: la mujer tiene una edad inferior a 37 o 38 años, presenta una reserva de óvulos normal y la muestra de semen del varón (seminograma) no presenta anomalías importantes.
Pero si resulta que la mujer tiene una reserva de óvulos baja, su edad está por encima de los 38 años o el varón tiene problemas en relación a la muestra semen, a veces recurrimos directamente a una fecundación in vitro o, también, se puede dar el caso de recurrir a una donación, que actualmente representa un tercio de los ciclos que realizamos en la clínica.
Hay que tener en cuenta que el factor edad materno-avanzado en la mujer (cada vez se es madre a una edad más avanzada) es uno de los factores que más influyen en los casos de infertilidad, en la posibilidad de conseguir una gestación.
¿En qué casos se recomienda acudir a una donación de óvulos?
Cuando una mujer está, por ejemplo, en menopausia precoz, es decir, cuando ha tenido un cese de la actividad ovárica antes de los 40 años. Cuando por alguna circunstancia, como puede ser una intervención de cirugía ovárica, haya perdido los ovarios o también porque haya tenido que someterse a una quimioterapia y se haya quedado sin óvulos. También se suele recurrir a la donación cuando tras varios intentos de fecundación in vitro, observamos que los óvulos son de muy mala calidad y no se consigue el embarazo o bien porque, además de tener óvulos de mala calidad, tiene muy pocos.
También está indicada en los casos de mujeres mayores de 42, 43 años, edades en que las mujeres presentan muy pocos óvulos y son también de mala calidad y, además, se incrementa la tasa de anomalías cromosómicas, de manera que en esta franja de edad comprendida entre los 42 y 43 y hasta los 50 años, que es la edad máxima que se está trabajando en España, se consigue el embarazo porque se recurre a los óvulos de donantes, de mujeres jóvenes y sin problemas de fertilidad.
 ¿Cómo afrontan los futuros padres el ser receptores de una donación? ¿Cuáles son las dudas más frecuentes?
Se da el caso de que la mayoría de las parejas que recurren a una donación ya han experimentado algún tratamiento de fertilidad que no ha dado resultado, o bien cuando la mujer es mayor de 40 años, de manera que asumen que es el único camino para hacer realidad su deseo de convertirse en padres. En definitiva, ven una solución a su problema.
Ahora bien esto no significa que nos les surjan dudas. Las más frecuentes tienen que ver con la seguridad en la selección de la donante, es decir, que la donante esté bien de salud; a veces, también se plantean si el vínculo que van a tener con el hijo va a ser igual que con uno biológico, si le van a querer lo suficiente, incluso hay casos en los que se plantean si, una vez tenido el niño, le van a contar su procedencia genética. Todos los centros están obligados por ley a mantener la confidencialidad. Si el día de mañana hablan con su hijo sobre este asunto es una decisión únicamente de la pareja.
¿Qué requisitos debe cumplir una donante para poder donar óvulos?
La ley establece unos requisitos amplios, entre los que se encuentran: la donante tiene que tener 18 años y ser menor de 35 años; que todos los análisis deben partir de un historial clínico correcto, es decir, que no haya antecedentes de enfermedades importantes ni en la donante ni en su familia; hay que realizar todas las pruebas de hepatitis, sida, de rubéola, así como que todas las pruebas de enfermedades de transmisión sexual sean negativas; también es necesario realizar un estudio genético, un careotipo, para determinar que la donante está genéticamente bien; y desde 2003, hay que hacer un estudio psicológico a todos los donantes. Además, en todos los centros, también se hacen pruebas genéticas específicas porque, dependiendo del país, existen enfermedades de fuerte prevalencia, en el caso de España, por ejemplo, es la fibrosis quística.
Por último, hay que tener en cuenta que la ley establece que la donación es anónima y altruista (prohíbe un fin lucrativo de la misma), aunque establece una compensación económica por los trastornos que conlleva someterse al tratamiento (la realización del estudio, los frecuentes traslados a la clínica para hacerse los controles, el tener que someterse a una estimulación ovárica y, posteriormente, realizarse una punción ovárica para extraer los óvulos). Esa cuantía la fija la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, un organismo dependiente del Ministerio de Sanidad.
¿Cuánto tiempo conlleva todo el proceso de tratamiento?
Se tarda de uno a tres meses en todo el proceso de tratamiento. Lo más difícil es hacer la selección de la donante: esta tiene que ser fenotípicamente similar a la receptora, con una altura, pelo, color de ojos y piel similar. Entonces sincronizamos los ciclos de la donante, que va a realizar una estimulación ovárica, y el de la receptora, a la que se la prepara el endometrio, la cavidad uterina por dentro, donde vamos a poner los embriones con una medicación por vía oral y unos óvulos vaginales. Lo que más tardamos es encontrar a la persona adecuada.
Hay entre un 50 y 60% de éxito de embarazos cuando ponemos dos embriones. Por encima de los 45 años procuramos poner solo un embrión, porque no hay que olvidar que el embarazo es una sobrecarga importante para el cuerpo y hay que hacer un estudio exhaustivo para ver si la receptora está en buenas condiciones para llevar adelante un embarazo.
MÁS INFORMACIÓN:
No olvides que la información es básica para afrontar cualquier problema que puedas tener. Acudir a la consulta de tu médico te ayudará a resolver muchas de las dudas que te surjan. A continuación te ofrecemos unas cuantas direcciones de interés que pueden serte también de utilidad.

martes, 23 de julio de 2013

Por qué no puedo tener hijos, 8 mitos sobre la infertilidad


Este artículo fue publicado en: www.terra.com.mx
Puedes leerlo en su versión original en: http://vidayestilo.terra.com.mx/mujer/familia/por-que-no-puedo-tener-hijos-8-mitos-sobre-la-infertilidad,33a86550bb700410VgnVCM3000009acceb0aRCRD.html 

¿Sabes por qué una mujer o un hombre no pueden tener bebés? Sobre el tema se especula mucho. Sin embargo, aquí unos datos que te servirán.
¿Has escuchado frases como ‘La responsable de la infertilidad es la mujer’? También dicen que los malos hábitos como el tabaquismo y el alcoholismo no son considerados factores que afectan la fertilidad.
Algunos aseguran que tener sobrepeso es la única condición física que afecta la fertilidad, otros comentan que las mujeres que ya han tenido hijos no pueden ser infértiles, mientras unos más señalan que la edad del hombre no importa…


¿Qué hay de cierto en esto?
Lo cierto es que la infertilidad es más frecuente de lo que se cree pues este padecimiento. A continuación algunos de los mitos más comunes que existen en torno a la fertilidad y su respectiva explicación.
 

MITO 1: La mayoría de los problemas de fertilidad están relacionados con las mujeres
REALIDAD: Las causas corresponden a hombres y mujeres en casi la misma proporción. La infertilidad no es siempre un problema de la mujer. Tanto los hombres como las mujeres pueden ser la causa de la infertilidad. Alrededor de un tercio de las causas se deben a problemas de la mujer; otro tercio a problemas del hombre, y las otras causas restantes a problemas de ambos o a problemas desconocidos.

Es importante que la pareja tenga en cuenta que más allá de cuál sea el problema de fertilidad, ambos deben apoyarse mutuamente si lo que quieren es tener un hijo juntos.1

MITO 2: Tomar píldoras anticonceptivas preserva la fertilidad
REALIDAD: Más allá de si una mujer toma anticonceptivos o no, sus reservas de óvulos seguirán reduciéndose mes a mes. Aunque se considera que el control de la natalidad es 99% efectivo para evitar embarazos no deseados, no protege a la mujer contra las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) que pueden afectar su fertilidad.

MITO 3: Tener sobrepeso o ser muy delgada obstaculiza el embarazo
REALIDAD: Se recomienda estar dentro de 15% del peso ideal, es decir, alcanzar un peso en el cual el cuerpo y sus sistemas hormonales funcionan adecuadamente.

¿Cómo saber cuál es el peso ideal? Obteniendo el Índice de Masa Corporal (IMC), una medida estandarizada de la relación altura-peso.
http://vidayestilo.terra.com.mx/salud/calculadora-imc/

    En cuanto al riesgo de estar por debajo del peso normal, las mujeres de bajo peso pueden dejar de ovular, de tener períodos regulares o dejar de menstruar.
    En relación con el riesgo del sobrepeso, entre el 4% y el 5% de las mujeres en edad reproductiva tienen Síndrome de Ovario Poliquístico (SOPQ), una causa común de infertilidad femenina, que se agrava con la obesidad. Se desconocen las causas exactas de cómo el exceso de peso interfiere con la concepción, pero se asocia con largos intervalos entre los periodos menstruales y el exceso de ciertas hormonas que inhiben la ovulación.

Demasiada grasa corporal contribuye a la resistencia a la insulina y también puede indicar problemas subyacentes, tales como el SOPQ.

Cuando una pareja desea embarazarse y enfrenta alguno de estos problemas de peso, debe consultar a su médico y a un nutriólogo.

MITO 4: Un embarazo previo es indicador de la fertilidad de una persona.
REALIDAD: Haberse embarazado previamente es un indicador de que una persona fue fértil en algún momento de su vida, pero eso no garantiza que la pareja será fértil en los siguientes intentos de embarazo
De hecho, el mayor grupo de personas infértiles está compuesto por quienes padecen la llamada infertilidad secundaria.

La infertilidad secundaria es la incapacidad de concebir un hijo o llevar un embarazo a término tras haber concebido a uno o más hijos. Este grupo suele estar conformado por personas de mayor edad y con mayores posibilidades de contraer enfermedades, incluyendo las de transmisión sexual, lo cual reduce las probabilidades de concebir.

En las mujeres, la mayor reducción de la fertilidad comienza a partir de los 35 años: el 95% de las mujeres a esta edad logrará embarazarse después de tres años de tener relaciones sexuales de forma regular y sin protección, mientras que sólo el 75% de las mujeres de 38 años de edad se embarazará transcurrido ese mismo período teniendo relaciones sexuales regulares y sin protección.

MITO 5: Una mujer que lleva un estilo de vida saludable a través de una dieta balanceada y ejercicio moderado podrá concebir a los 40 años o más
REALIDAD: Desafortunadamente, aunque un estilo de vida saludable y la genética juegan cierto papel en la capacidad de una mujer para concebir, es la edad la que desempeña el rol principal. Es importante que la mujer no consuma alcohol en exceso ni que fume, porque esto reduce sus posibilidades de embarazarse.

Sin embargo, para cuando una mujer cumpla 45 años ya tendrá menos de 5% de posibilidades de concebir y más de un 70% de presentar abortos espontáneos aunque haya concebido con sus propios óvulos. La realidad es que la edad no puede engañar a la fertilidad.

MITO 6: La edad del hombre no importa

REALIDAD: Aunque los hombres creen que su edad no afecta las posibilidades de que su pareja se embarace y de tener un hijo a término, la realidad es que cada vez más investigaciones han observado que aquellos de más de 40 años corren mayor riesgo de procrear una descendencia con anormalidades cromosómicas, lo que puede incrementar la tasa de abortos espontáneos en sus parejas.

Si bien muchos de esos estudios todavía no son concluyentes, todo indica que el autismo y la esquizofrenia aumentan en niños cuyos padres eran mayores de 40 años de edad.


MITO 7: Todos los problemas relacionados con la fertilidad se pueden diagnosticar
REALIDAD: Si bien existen tratamientos para la mayoría de los problemas de fertilidad que afectan a hombres y mujeres, el 20% de esas parejas recibirá un diagnóstico de ‘infertilidad sin causa aparente’.

Aunque eso no quiere decir que la pareja no logrará concebir. Incluso si el tratamiento funciona para parejas con este tipo de infertilidad, el problema seguirá siendo un misterio.

MITO 8: Si intenta adoptar o adopta un niño, entonces logrará embarazarse
REALIDAD: Todos conocen a alguien que adoptó y luego logró embarazarse. Lo que se cree es que al dejar de anhelar tanto engendrar un hijo, el estrés y la tensión disminuyen y entonces simplemente se logra un embarazo.
Aunque se desconoce la cantidad exacta de mujeres que se embarazan después de adoptar, muchos estudios indican que el porcentaje oscila entre el 3% y el 10%.

Teniendo en cuenta que entre el 15% y el 20% de las parejas infértiles lo son “sin causa aparente”, es probable que sean estas parejas las que logren el embarazo.

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Con información de MSD