Mostrando las entradas con la etiqueta embarazo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta embarazo. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de febrero de 2014

Fertilidad: los tiempos del reloj biológico
 

 
Este artículo se publicó originalmente en: www.diariodemocracia.com
Puedes leer su versión original en: http://goo.gl/beSZJz 
 
En la actualidad, las prioridades y los proyectos personales han cambiado postergando metas como la maternidad. En este contexto, es importante conocer la realidad del reloj biológico para actuar con celeridad al momento de emprender el lindo camino de ser padres.
Estudiar una carrera, obtener experiencia laboral, afianzar la relación y conseguir la tan anhelada estabilidad económica. Por uno u otro motivo, en la actualidad la meta de la maternidad ha sido postergada. Es así como, en muchas ocasiones, las parejas se encuentran con los primeros deseos de ser padres una vez llegados los 35 años.
Al mismo tiempo, se enfrentan a la realidad del reloj biológico, una carrera contra el tiempo. Afortunadamente, de la misma forma en que han cambiado las costumbres, han avanzado los estudios sobre fertilidad lo que hace que sea más viable el objetivo. 
En líneas generales, el reloj biológico comprende desde la primera menstruación de la mujer hasta la última; es decir, es el período aproximado entre los 15 y los 45 años en el cual una mujer es capaz de tener un hijo en forma natural.
Sin embargo, la capacidad reproductiva femenina se reduce a medida que pasan los años debido a la disminución de los óvulos en cantidad y calidad. En este sentido, la reserva ovárica máxima se consigue a las 20 semanas de gestación cuando el feto posee 7 millones de folículos en sus ovarios. En el nacimiento, la reserva baja a 1 ó 2 millones de folículos y llega a los 400 mil al producirse la primera menstruación.
Por tal motivo, la edad es un factor importante en la meta reproductiva. El período de mayor fecundidad de la mujer se sitúa entre los 20 y los 27 años, etapa donde la probabilidad mensual de embarazo es entre un 20 y 25% en los casos donde no se presenten problemas específicos. Una vez cumplidos los 35, las posibilidades de concebir se reducen a un 15% por año llegando a caer a un 2 ó 3% anual a partir de los 40.
Del mismo modo, el paso del tiempo va disminuyendo la calidad y capacidad reproductiva masculina. Más específicamente, el hombre se enfrenta a su reloj biológico entre los 45 y 50 años de edad.
La mayor probabilidad de tener un embarazo de alto riesgo es otro de los aspectos a considerar en la carrera por la maternidad. No es sólo más difícil concebir a mayor edad, sino que también existen más posibilidades de aborto, de contraer anomalías cromosómicas y de partos prematuros.
Ante este contexto, la recomendación principal es actuar con rapidez. Por eso, se aconseja consultar de inmediato a un especialista de fertilidad a aquellas parejas que llevan más de 12 meses intentando concebir sin éxito; en los casos de las mujeres mayores de 35 años, el plazo se acorta a 8 meses.
Generalmente en los hombres, los estudios consisten en un espermograma completo para evaluar la calidad y normalidad del esperma. Para la mujer, se realiza un doble análisis: por un lado del ciclo de ovulación y por el otro un estudio hormonal para evaluar las hormonas reproductivas, tiroideas, prolactina y andrógenos. Para completar la revisión, se realiza una histerosalpingografía (HSG) para evaluar la cavidad uterina y las trompas de falopio.
Al cabo de uno o dos meses, se tendrá el estudio completo con los resultados adecuados a partir de los cuales se planificará las acciones acordes a cada caso. En la actualidad, los adelantos científicos en fertilidad brindan diversas soluciones para lograr el objetivo de la maternidad, entre ellas se destaca: la ovulación inducida, inseminación artificial y fecundación in Vitro.
Con el tiempo, los proyectos personales han cambiado y con ello la meta de ser padres se ha visto postergada. En este sentido, la principal recomendación es ser concientes de la realidad del reloj biológico, no con la intención de preocuparse, sino de actuar con rapidez una vez que las parejas decidan el mejor momento para encaminar el camino de la paternidad.

domingo, 12 de enero de 2014


Ser madre a partir de los 35 años:
¿qué dificultades y riesgos existen?
 
Este artículo fue publicado en: http://www.20minutos.es/
Puedes leer su versión original en: http://goo.gl/7nmq0A
Ser madre a partir de los 35 años puede presentar una serie de inconvenientes y riesgos que conviene conocer, sobre cuando la edad media en España en maternidad se ha situado desde hace unos años por encima de los 31 años.

Desde Eroski Consumer se analizan las dificultades y riesgos del embarazo con 35 o más años de edad y ofrece claves para prepararse para el parto.

A las mujeres embarazadas mayores de 35 años se recomienda una preparación especial para afrontar el parto, debido a las dificultades que representa una gestación a esta edad, en particular cuando es la primera. Esto se debe a que quedarse en estado a partir de los 35 años de edad (y mucho más las gestaciones a los 40) resulta, en varios sentidos, más difícil que hacerlo a una edad más temprana.

Las mujeres de entre 35 y 40 años ven reducidas sus probabilidades de lograr un embarazo en un 25% en relación con las menores de 30Por un lado, es más difícil conseguir la concepción. Las tasas de fertilidad descienden de forma notoria a partir de esa edad. Las mujeres de entre 35 y 40 años ven reducidas sus probabilidades de lograr un embarazo en un 25% en relación con las menores de 30, indica el Libro Blanco de la infertilidad en España: situación y perspectivas (descargar libro aquí en pdf), editado por la Sociedad Española de Fertilidad.

Por otro lado, un embarazo a partir de esa edad entraña mayores riesgos. Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Valladolid halló en casi el 30% de las gestaciones a partir de 35 años alguna patología perinatal. También concluye que existe "una asociación entre la edad materna avanzada y un mayor riesgo de desarrollar una patología gestacional, como diabetes o estados hipertensivos del embarazo".

El mismo trabajo señala que, después de los 35 años, aumenta el peligro de prematuridad del parto, "con mucha probabilidad influenciada por la mayor frecuencia de patologías gestacionales, que puede desencadenar en la finalización del embarazo", señalan estos expertos.

Además, a partir de esta edad es más frecuente que la dilatación sea más lenta, así como un incremento en las tasas de cesáreas y mortalidad perinatal. Con respecto a este último problema, la estadística de este grupo es casi 3,5 veces superior a la de embarazadas más jóvenes.

Cómo preparar el parto

Para las mujeres de 35 años (o más) la preparación física para afrontar el parto es aún más importante que para las más jóvenes. En primer lugar, indica el doctor Curro Millán, director de un instituto especializado en este tipo de tratamientos ubicado en Madrid, es fundamental analizar la historia clínica y realizar todos los estudios correspondientes. "El objetivo es conocer los antecedentes y los posibles problemas que puedan presentarse a lo largo de la gestación", explica Millán.

Luego, tendrán mucha importancia las sesiones de ejercicios de preparación para el parto, que pueden estar combinadas con otras técnicas, como pilates o yoga.

En la última etapa del embarazo, es importante también efectuar un entrenamiento destinado, sobre todo, a fortalecer las zonas del cuerpo que faciliten un buen periodo expulsivo y reduzcan la incidencia de traumatismos, como los masajes perineales.



martes, 10 de diciembre de 2013


Madre en los 40, una decisión responsable

Este artículo fue publicado en: http://www.losandes.com.ar
Lejos de determinismos y juicios a priori manejar la información indicada, con todo lo que implica esta decisión, es vital. La mirada médica, psicológica y testimonios en primera persona. El deseo de formar una familia.

Son muchas las cosas en esta vida que el tiempo no puede tocar, o al menos las vuelve más flexibles: el amor incondicional de la familia, los vínculos fuertes de amistad que se van desarrollando en cada etapa, o la pasión irrefrenable que nos mueve hacia los objetivos que más deseamos lograr...; sólo por nombrar algunas.

Pero la realidad no es rosa, a la hora de esperar los tiempos de cada persona desde lo biológico. Eso sí: tampoco negra, en todo caso simplemente tiene matices, y conlleva decisiones importantes cuando de tener un hijo en la década de los 40 se trata.

¿Es un riesgo innecesario? ¿No existirían problemas aunque la edad se ha dilatado con el tiempo? ¿Hay menos riesgos gracias a los avances de la ciencia?

Todos estos interrogantes, respondidos en esta nota, por la palabra autorizada de los especialistas, donde lejos de una verdad y mandato cerrado en el tema, se apunta al manejo de la información por parte de cada mujer.

Tic-tac, ese reloj que no para

María Marta tiene 41 años y está embarazada de dos meses. Es abogada y está casada desde hace ocho con Joaquín. Ambos -incluso estando de novios- coincidieron en que si bien deseaban tener hijos en un futuro, antes querían desarrollar sus respectivas carreras, y tener un buen pasar económico para darle a su familia lo mejor:

“Los hijos es algo que hemos tenido en mente desde siempre. Pero antes me dediqué a mi carrera y mi esposo a la suya, medicina. Forjarnos un presente económico estable fue duro, y ahora quedarme embarazada a esta edad, no fue fortuito. Lo pensamos mucho, fuimos a ver a los especialistas y luego de muchas pruebas dimos el gran paso. ¿Temor? Sí, lo tengo, pero antes no se dieron las condiciones necesarias. Estamos felices”, cuenta.
Muchos podrían objetar que la década de los 20 es la indicada, y tener un bebé en una etapa posterior no es una buena idea. Sin embargo la vida de cada persona circula por senderos tan disímiles como complejos; con sus tiempos, inquietudes y objetivos. Lo que no implica desviar la mirada, sino más bien manejar la información médica para tomar con responsabilidad lo que se decida.

Según explicó Emilio Gassibe, ginecólogo y especialista en fertilidad: “antes que nada hay que tener en cuenta dos instancias diferentes en torno a este tema: una se vincula con analizar si esa mujer, que está en sus 40, puede desde lo médico ser madre; mientras que la otra tiene que ver con el embarazo en desarrollo de la persona en esta década, con todos sus riesgos y cuidados”.

La “previa” médica para ver si una mujer puede quedar embarazada en sus 40 resulta fundamental, ya que como detalla Gassibe, “lo primero que debe hacer la paciente es ir a un ginecólogo especialista en fertilidad, para que por medio de diversos exámenes le diga si puede quedar embarazada, ya que su edad es limítrofe respecto a la capacidad reproductiva. Incluso hay mujeres que antes de los 40 años entran en menopausia, con deterioro de su rendimiento ovulatorio; es decir ya no tienen ni cantidad, ni calidad de óvulos, para embarazarse antes de esta década. Por otro lado, hay casos que tienen más de 40 y pueden concebir solas. Cada caso es único, pero ante el concreto desgaste biológico, el examen médico previo es crucial”.

Desde la voz del especialista una mujer que se embaraza por arriba de los 40 años, puede lograrlo porque se pudo embarazar obviamente sola, con sus óvulos (a pesar del desgaste biológico) o incluso porque le hicieron un tratamiento con óvulos de una donante anónima más joven. También están aquellas que congelaron sus óvulos a sus 30 (las menos) y los guardaron para esta etapa. Todo es posible.

Sin embargo, si nos atenemos a hablar de la edad reproductiva de la mujer, Gassibe precisó: “de ser factible, si se dan las posibilidades, la mujer debería poder quedar embarazada mucho antes de los 40, porque no sólo es más difícil que se embarace a esta edad, sino que cuando la gestación se da luego de la misma, implica algunos riesgos asociados a las pérdidas de calidad celular del óvulo. Situaciones como la trisomía en los casos del síndrome de Down, malformaciones, y tasas de aborto espontáneo en la primera parte del embarazo, son más altas a partir de los 40, ya que la calidad cromosómica de estos óvulos es menor”.

En resumen los 40 suelen ser un límite que debe ser evaluado médicamente, con tests y pruebas, para definir la capacidad ovulatoria de la paciente. No implica cerrar la persiana: sólo saber las posibilidades reales, pros y contras, de concebir a esta edad.

“Entre los 25 y 30 años, la mujer tiene una cantidad y calidad de óvulos buena, pero hay que entender que el ovario tiene un curso genético de envejecimiento que está predeterminado, por lo que sería más correcto planificar los objetivos vitales en función de esto. De los 30 a 35 años se da una primera pérdida del potencial fértil y reproductivo, mientras que entre los 35 y 40 años tiene lugar una segunda y muy importante pérdida en este sentido. Ya a partir de los 40 todo resulta más azaroso. Por eso lo ideal es que a los 35 años una mujer tenga más o menos organizado y definido su rol vital. Claro está: no siempre es posible, por eso la importancia de estar informadas y asesoradas por el especialista, sea cual fuere la decisión”, aconsejó Gassibe.

Lo ideal, a veces, lejos de lo real

Si bien las situaciones inmejorables le ocurren a muchas personas a la hora de poder tener hijos en la edad “ideal”, biológicamente hablando, negar el impacto sociocultural y de relaciones a lo largo de los años, sería obviar algo determinante para poder formar una familia.

Ximena es una diseñadora gráfica de 39 años, que por diversas circunstancias de la vida se encuentra hoy sin pareja, pero a quien el reloj biológico le pesa: “No soy ajena a esta realidad, pero tampoco quiero estar con cualquier persona que no tenga un proyecto de familia.

Entonces por un lado el reloj no para, y me preocupa; pero por el otro no están las condiciones personales dadas para poder estar en pareja, y luego ver qué proyecto común de hijos puedo llegar a tener con esa persona”.

En este sentido, el licenciado en psicología Oscar Nini, especialista en familia y adolescencia aportó: “Las causas más frecuentes de esta maternidad tardía se vinculan con varios aspectos: por un lado la mujer ocupa hoy una posición diferente a nivel socio-económico y cultural, donde además de manejar una casa, elige no quedarse puertas adentro y salir para desarrollar su potencial profesional. Otras razones tienen que ver con que las necesidades económicas de la pareja; también la problemática en cuanto a los vínculos, y la falta de relaciones estables, que hacen que muchas mujeres decidan tener un hijo, sin necesidad de tener un hombre al lado”.

La compleja trama de los vínculos y relaciones, el hecho de hacer pareja estable a partir de los 30, y el cambio de paradigma respecto al matrimonio (hoy es más habitual la convivencia previa, lejos del mandato social noviazgo-boda- hijos) es según el licenciado Nini “algunos de los aspectos que se suman a la postergación de esta maternidad”.

“Más allá de las causas considero que la maternidad simplemente es lo que es. No se pueden hacer estadísticas de antes y ahora. Si una madre decide serlo a los 40 y tantos, no implicará ser mejor o peor que una de 20. El rol, mientras sea una elección, será óptimo a cualquier edad. Ninguna familia es funcional totalmente, todas tienen sus bemoles, y ser madre a los 40 es tan sano como a los 20 o 30 años”, explicó Nini.

Doble cuidado, bebé a bordo

Desde el argumento profesional quedó determinado que los óvulos femeninos a partir de los 40, no sólo son más difíciles de encontrar, sino que cualitativamente no son óptimos; haciendo que la probabilidad de embarazo no sea tan buena y, si ocurre, que existan riesgos de ciertos problemas asociados al déficit cualitativo del óvulo, no sólo cuantitativo de la ovulación.

Sin embargo, una vez tomada la decisión por la pareja, es la paciente quien asume el embarazo con todo el manojo de riesgos que conlleva para sí; incluso si opta por la donación de óvulos (que elimina riesgos cromosómicos) por parte de mujeres más jóvenes.

“Una vez que la paciente está cursando su embarazo debe hacer una consulta preconcepcional donde se realizan exámenes de todo tipo, para ver si tiene enfermedades infecciosas que pueda transmitirle al bebé, y analizar las condiciones fisiológicas de los órganos que pueden verse sobrecargados por la presencia del embarazo. Fundamentalmente el corazón, riñón y el hígado, en donde al tener que bombear sangre para un cierto circuito nuevo, va a tener que filtrar sangre para el mismo y metabolizar las hormonas para él, algo que representa dificultades funcionales. De ahí la importancia de que la paciente concurra para una evaluación clínica profunda”, detalló el ginecólogo.

La probabilidad estadística del deterioro funcional de ciertos órganos, debido al desgaste natural de la vida o enfermedades anteriores, es algo concreto y real en todas las personas, ya que tanto en hombres como en mujeres, aunque plenos y jóvenes a los 40, biológicamente portan un “kilometraje” vivido que pasa su factura.

Un embarazo a los 45 años, es un embarazo de alto riesgo y valor. “Esto significa, por un lado, que la cantidad de controles es más alto y estricto, terminando  generalmente en una cesárea electiva, sin trabajo de parto. Y se denomina de ‘alto valor’, porque por la edad de la paciente podría no haber otro embarazo para ella”, contó el especialista en fertilidad.
Los controles incluso son interdisciplinarios, con otros especialistas, para que todo sea muy seguido.

“La fertilidad no es un derecho biológico sin fecha de caducidad, declina con la misma; lamentablemente. Y lo importante es que si se decide llevar a cabo la búsqueda de un hijo, se haga con toda la información, exámenes previos y seguimientos necesarios para que todo llegue a buen término”, concluyó Gassibe.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Un importante diagnóstico
 
 

El espermograma es el examen más importante para el estudio de la fertilidad masculina y complementa de gran manera el diagnóstico relacionado con infertilidad que busca la pareja.

 
Este análisis permite observar la capacidad reproductiva del varón, a través de la evaluación de aspectos del semen como el volumen, pH, apariencia y consistencia; aspectos celulares del espermatozoide en relación con el número, movilidad y morfología, y la presencia de células como leucocitos o eritrocitos.
Es importante aclarar que el líquido seminal constituye una mezcla de espermatozoides suspendidos en secreciones provenientes de los testículos y del epidídimo, los cuales, al tiempo de la eyaculación, se combinan con secreciones de la próstata, vesículas seminales y las glándulas bulbouretrales. El producto final es la materia prima de evaluación y corresponde a un fluido viscoso.
Los resultados de un espermograma orientarán el tipo de tratamiento por seguir, en términos de fertilidad, de tal manera que el examen debe hacerse en un laboratorio de andrología que siga los lineamientos requeridos por la Organización Mundial de la Salud en cuanto a recolección y procesamiento de la muestra.

lunes, 23 de septiembre de 2013


8 factores que contribuyen a la infertilidad


Este artículo fue publicado en: http://www.elnuevodia.com/
Puedes leer su versión original en: http://www.elnuevodia.com/8factoresquecontribuyenalainfertilidad-1602852.html
 

La OMS estima que hay 50 millones de parejas con problemas de infertilidad en el mundo
Por Karen Johana Sánchez / El Tiempo / GDA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó en aproximadamente 50 millones el número de parejas infértiles en el mundo, una cifra que no ha disminuido en los últimos 20 años, a pesar de los avances científicos que se han registrado en el tema desde 1990.

Aunque ese año había 42 millones de parejas infértiles y, para el 2010, la cifra aumentó a 48.5 millones, la organización explicó que este aumento en el número absoluto de personas con problemas de fertilidad se generó debido al crecimiento demográfico. Pero enfatizó en que falta investigación adicional, pues en la infertilidad influyen factores infecciosos, ambientales, genéticos e incluso culturales.

En este sentido, cabe resaltar cuáles son esos factores que se encuentran en el medio ambiente y en la sociedad que intervienen para que las parejas no puedan tener hijos.

 1. Aplazar el embarazo
Según el estudio mundial de la OMS, en los países más ricos las mujeres retrasan la búsqueda de su primer hijo, y entre mayor sea la mujer, peor es su calidad ovárica, lo que dificulta concebir. Esta situación se presenta por la prioridad que la mujer le da actualmente a su realización académica, profesional y personal. De acuerdo con la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM), a los 30 años de edad, una mujer saludable tiene un 20 por ciento de posibilidades de lograr un embarazo en cada ciclo menstrual, mientras que 10 años más tarde, a los 40, esas posibilidades se habrán reducido a menos del 5 por ciento.

 2. Poner límite a la fertilidad
Cuando una mujer tiene 40 años y se confronta con su fertilidad, le da pena exteriorizar el deseo de ser madre y la sociedad se lo confirma, lo que hace que evite el tema. Una encuesta publicada en la revista Human Reproduction, en la que participaron unos 25 mil hombres y 22 mil mujeres de países europeos, indicó que la mujer a los 42 años ya se sentía vieja para tener hijos, mientras los hombres, después de los 47. En Latinoamérica no se tienen esas cifras, dice el ginecobstetra y magíster en reproducción humana Fidel Cano Franco, director médico de InSer Instituto de Fertilidad Humana.

 3. Tabaquismo, alcoholismo y drogadicción
El 13 por ciento de los casos de infertilidad en la mujer se deben al tabaquismo, dice la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM). El consumo excesivo de estos productos, en ella, afecta la calidad de los óvulos, deteriora la célula como tal. Desde el punto de vista masculino, se afectan la movilidad y la cantidad de los espermatozoides, explica el ginecobstetra Joaquín Humberto Idrobo Piquero, ginecólogo y obstetra de la Universidad del Valle con maestría en reproducción humana en la Universidad de Valencia, España. El cigarrillo y la drogadicción en dosis altas, añade Cano, producen hipoxia, alteración en la calidad de los óvulos, en la implantación del embrión y aumenta la incidencia de abortos.  Por eso es importante evitar el consumo excesivo de cigarrillo, bebidas alcohólicas y drogas.

4. Alteraciones nutricionales
Por mantener una imagen corporal estética, la mujer se somete a regímenes nutricionales muy estrictos o, por el contrario, las personas cada vez más adquieren hábitos desordenados que causan obesidad. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) indica que el 12 por ciento de todos los casos de infertilidad se deben a que la mujer presenta un peso corporal excesivo o, por el contrario, por debajo de lo considerado saludable. Es importante saber que la malnutrición afecta la ovulación. En el hombre también se ven afectados algunos órganos.

 5. Sexualidad irresponsable
La investigación de la OMS, al respecto, dice que en los países más pobres las enfermedades de transmisión sexual son las principales causantes en la obstrucción de las trompas de Falopio y, por ende, provocadoras de infertilidad. La promiscuidad produce enfermedades de transmisión sexual que generalmente son asintomáticas en la mujer.

6. Rutinas de ejercicios
Cuando se practica un ejercicio de alto rendimiento sin un soporte nutricional adecuado, se produce un desorden metabólico en el cuerpo. Existen dos extremos, dice Fidel Cano: “Cuando la gente no hace ejercicio tiene un desorden multisistémico y no hay opción de limpiar sustancias tóxicas del cuerpo. O cuando se hace bastante ejercicio, sin nutrición adecuada, el organismo entra en estrés porque está gastando lo que no tiene”. Por ejemplo, las deportistas extremas pueden tener trastornos ovulatorios y dificultades para embarazarse, porque se afectan las glándulas endocrinas, que estimulan los ovarios para que se produzca la ovulación y el ciclo menstrual, dice Idrobo.

7. Contaminaciones medioambientales
Existen sustancias o partículas volátiles generadas en fábricas o empresas que pueden afectar la salud de sus trabajadores. Por ejemplo, sustancias liberadas en fábricas de pinturas, o aquellas que trabajan con arsénico o plomo. Incluso, los agrónomos que se ven expuestos a la propagación de plaguicidas y fungicidas. Estos elementos afectan la calidad de los gametos, tanto masculinos como femeninos.

8. Altas temperaturas en el área testicular
El uso de ropa interior muy ajustada (junto con la ropa externa), exponerse a altas temperaturas de manera continua en lugares como saunas o jacuzzis, o trabajar en panaderías, manejar en carretera por mucho tiempo, entre otros,  afectan la calidad, la movilidad y la morfología espermática. Los testículos deben estar, más o menos, dos grados centígrados por debajo de la temperatura normal del cuerpo. Por eso, la recomendación es usar ropa interior cómoda y ventilada y no exponerse a altas temperaturas de manera voluntaria.

Desvirtuando mitos
El estrés no causa infertilidad. El mal manejo sí. Es simplemente un coadyuvante. La infertilidad no es heredable. La paciente que tiene endometriosis no es estéril, aunque bien es cierto que tiene más riesgo de no quedar en embarazo. No hay alimentos ni sustancias que incrementen la fertilidad.

jueves, 12 de septiembre de 2013


Mioma, el tumor más frecuente

 

Este artículo fue publicado en: http://www.almomento.net
Puedes leer su versión original en: http://www.almomento.net/articulo/144918/Mioma-el-tumor-mas-frecuente

 
Por Lilliam Fondeur
LA AUTORA es ginecóloga. Reside en Santo Domingo.

El útero que no se llena de hijos se llena de miomas, decía un profesor de ginecología.  El mioma uterino es el tumor pélvico benigno más frecuente en la mujer. Las chicas que tienen el privilegio de posponer el embarazo deben asumir la posibilidad de empezar a llenar su útero de miomas.
El mioma se presenta únicamente durante la vida reproductiva. No existe en la pubertad, y regresa con la menopausia,  su presencia depende de la producción de  la hormona llamada estrógeno. La alteración del periodo menstrual es la causa más frecuente de visita al médico. Su presencia puede producir dolor  en el bajo vientre, sensación de compresión, menstruaciones abundantes, dolor en las relaciones sexuales, constipación o estreñimiento, infertilidad y complicaciones en embarazo y parto,

Aunque con la evaluación clínica podemos hacer el diagnóstico, el estudio de sonografía es más fidedigno y revela los miomas difíciles de palpar por su pequeño tamaño o porque la mujer esté en sobrepeso.

La sonografía nos brinda la localización del mioma.  En la mitad de los casos el mioma se encuentra dentro del cuerpo del útero, en segundo lugar pegado a la capa externa o en la cara interna del mismo.  Los miomas pueden ser múltiples y presentarse en diversas caras de la matriz.
Los miomas pueden producir infertilidad si están en la capa interna del útero o si son de gran tamaño.  Cuando la mujer sale embarazada con la presencia de  miomas,  los mismos tienden a disminuir de tamaño o detener su crecimiento.

Los miomas se relacionan a factores hereditarios y raciales. La  incidencia del mioma es hasta nueve veces más frecuente en raza negra. Los miomas son más frecuentes en mujeres mayores de 35 años. Todas las situaciones  en las que  exista un incremento de estrógenos son factores de riesgo y aumentan la incidencia de miomas: nuliparidad, infertilidad, obesidad.

Solo aquellas mujeres que presentan síntomas deben ser tratadas

La extirpación del mioma  es el tratamiento más realizado en aquellas mujeres que no tienen su deseo de maternidad satisfecho, en las que no desean un embarazo la alternativa de tratamiento más aplicada es la histerectomía cuando se presenta la miomatosis uterina, con o sin extirpación de los ovarios.
La histerectomía es una de las cirugías abdominales más frecuentemente realizada en el mundo, en ocasiones sin necesidad.

La embolización de las arterias uterinas ha demostrado su utilidad en miomatosis uterina. Consiste en  introducir sustancias especificas para ocluir las arterias que nutren al útero con el objeto de  detener  el sangrado o el crecimiento de los miomas.

martes, 20 de agosto de 2013


Retrasar la maternidad, ¿sabemos las consecuencias?


Este artículo fue publicado en: http://www.laopiniondemalaga.es/
Puedes leer su versión original en: http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2013/08/18/retrasar-maternidad-consecuencias/610780.html


Dr. Claudio Álvarez Pinochet
 
Los especialistas en reproducción e infertilidad nos enfrentamos a diario con situaciones de pacientes donde sentimos que hemos llegado tarde y que muchas veces no tenemos las herramientas para hacer cumplir el sueño de muchas parejas de ser padres. Sabemos que si les hubiésemos orientado, educado o informado a tiempo no estaríamos ahora tomando decisiones sobre diagnósticos o tratamientos que muchas veces producen un estado de choque, de ansiedad y de angustia en la pareja y cuya decisión definitiva cuesta tomar.

En los tiempos que vivimos, la maternidad forma parte de nuestros objetivos a mediano o largo plazo, pero no sabemos la realidad de la función reproductiva ni el pronóstico de la fertilidad en nuestra especie. Cada vez retrasamos más la llegada de nuestro primer hijo. Tanto es así que en la década de los setenta sólo el 1% de los niños nacidos (primer hijo) tenían madres mayores de 35 años. Más de treinta años después esta cifra ha aumentado a un 10% aproximadamente.

La mayoría de las mujeres cree que la maternidad es importante, y cuentan con la esperanza de tener dos o tres hijos, el último de ellos después de los 35 años. El tener hijos es ya una decisión voluntaria de la mujer y no una imposición. Tener una relación estable, haber completado su desarrollo profesional o laboral y contar con una seguridad económica, son algunos de los requisitos que se tienen en consideración antes de pensar en la maternidad. La mayoría de las parejas subestima el impacto de la edad de la mujer en la fertilidad y sobreestima los resultados de las distintas técnicas de reproducción asistida, lo que acarrea un riesgo de buscar tardíamente la maternidad. La decisión de retrasar la maternidad es una decisión libre, pero que debe ser tomada con conocimiento y asumiendo sus posibles consecuencias futuras.

La edad de la mujer es el factor más importante desde el punto de vista de la fecundidad. Dicha fecundidad permanece relativamente estable en un 23% por mes hasta los 30 años y luego comienza a disminuir de forma acelerada a partir de los 37 años, incrementándose el número de mujeres infértiles.

Es importante que las pacientes sepan que cuando su médico de cabecera o su ginecólogo, en su revisión anual, les dice que todo esta perfecto, no significa necesariamente que desde el punto de vista reproductivo esté todo bien. En otras palabras, una mujer de 43-45 años puede tener una salud perfecta, sus revisiones ginecológicas normales, pero tiene una altísima probabilidad de tener un mal pronostico reproductivo asociado a su edad.

Todo lo anterior nos debe llevar a un nuevo concepto de «prevención de la infertilidad», responsabilidad de los profesionales de la salud, personal sanitario en general y de la sociedad toda. Por esto es necesario, dado la espiral de desarrollo en la que estamos inmersos, que seamos conscientes de la necesidad de fortalecer este nuevo concepto, fortaleciendo los conocimientos sobre los factores que influyen en el pronóstico reproductivo de una mujer. Especialmente y entre otros, la edad, las nuevas posibilidades de preservar la fertilidad como la vitrificación de ovocitos, la congelación de tejido ovárico y la congelación del semen, según sea el caso. Con todo, la pareja debe tomar sus decisiones libremente y con conocimiento de las posibles consecuencias de la postergación de la maternidad que, por último, es uno de los principales problemas emergentes del último tiempo.

*El Dr. Claudio Álvarez Pinochet es trabaja en la Unidad de Reproducción (URE) del Centro Gutenberg de Málaga

martes, 23 de julio de 2013

Por qué no puedo tener hijos, 8 mitos sobre la infertilidad


Este artículo fue publicado en: www.terra.com.mx
Puedes leerlo en su versión original en: http://vidayestilo.terra.com.mx/mujer/familia/por-que-no-puedo-tener-hijos-8-mitos-sobre-la-infertilidad,33a86550bb700410VgnVCM3000009acceb0aRCRD.html 

¿Sabes por qué una mujer o un hombre no pueden tener bebés? Sobre el tema se especula mucho. Sin embargo, aquí unos datos que te servirán.
¿Has escuchado frases como ‘La responsable de la infertilidad es la mujer’? También dicen que los malos hábitos como el tabaquismo y el alcoholismo no son considerados factores que afectan la fertilidad.
Algunos aseguran que tener sobrepeso es la única condición física que afecta la fertilidad, otros comentan que las mujeres que ya han tenido hijos no pueden ser infértiles, mientras unos más señalan que la edad del hombre no importa…


¿Qué hay de cierto en esto?
Lo cierto es que la infertilidad es más frecuente de lo que se cree pues este padecimiento. A continuación algunos de los mitos más comunes que existen en torno a la fertilidad y su respectiva explicación.
 

MITO 1: La mayoría de los problemas de fertilidad están relacionados con las mujeres
REALIDAD: Las causas corresponden a hombres y mujeres en casi la misma proporción. La infertilidad no es siempre un problema de la mujer. Tanto los hombres como las mujeres pueden ser la causa de la infertilidad. Alrededor de un tercio de las causas se deben a problemas de la mujer; otro tercio a problemas del hombre, y las otras causas restantes a problemas de ambos o a problemas desconocidos.

Es importante que la pareja tenga en cuenta que más allá de cuál sea el problema de fertilidad, ambos deben apoyarse mutuamente si lo que quieren es tener un hijo juntos.1

MITO 2: Tomar píldoras anticonceptivas preserva la fertilidad
REALIDAD: Más allá de si una mujer toma anticonceptivos o no, sus reservas de óvulos seguirán reduciéndose mes a mes. Aunque se considera que el control de la natalidad es 99% efectivo para evitar embarazos no deseados, no protege a la mujer contra las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) que pueden afectar su fertilidad.

MITO 3: Tener sobrepeso o ser muy delgada obstaculiza el embarazo
REALIDAD: Se recomienda estar dentro de 15% del peso ideal, es decir, alcanzar un peso en el cual el cuerpo y sus sistemas hormonales funcionan adecuadamente.

¿Cómo saber cuál es el peso ideal? Obteniendo el Índice de Masa Corporal (IMC), una medida estandarizada de la relación altura-peso.
http://vidayestilo.terra.com.mx/salud/calculadora-imc/

    En cuanto al riesgo de estar por debajo del peso normal, las mujeres de bajo peso pueden dejar de ovular, de tener períodos regulares o dejar de menstruar.
    En relación con el riesgo del sobrepeso, entre el 4% y el 5% de las mujeres en edad reproductiva tienen Síndrome de Ovario Poliquístico (SOPQ), una causa común de infertilidad femenina, que se agrava con la obesidad. Se desconocen las causas exactas de cómo el exceso de peso interfiere con la concepción, pero se asocia con largos intervalos entre los periodos menstruales y el exceso de ciertas hormonas que inhiben la ovulación.

Demasiada grasa corporal contribuye a la resistencia a la insulina y también puede indicar problemas subyacentes, tales como el SOPQ.

Cuando una pareja desea embarazarse y enfrenta alguno de estos problemas de peso, debe consultar a su médico y a un nutriólogo.

MITO 4: Un embarazo previo es indicador de la fertilidad de una persona.
REALIDAD: Haberse embarazado previamente es un indicador de que una persona fue fértil en algún momento de su vida, pero eso no garantiza que la pareja será fértil en los siguientes intentos de embarazo
De hecho, el mayor grupo de personas infértiles está compuesto por quienes padecen la llamada infertilidad secundaria.

La infertilidad secundaria es la incapacidad de concebir un hijo o llevar un embarazo a término tras haber concebido a uno o más hijos. Este grupo suele estar conformado por personas de mayor edad y con mayores posibilidades de contraer enfermedades, incluyendo las de transmisión sexual, lo cual reduce las probabilidades de concebir.

En las mujeres, la mayor reducción de la fertilidad comienza a partir de los 35 años: el 95% de las mujeres a esta edad logrará embarazarse después de tres años de tener relaciones sexuales de forma regular y sin protección, mientras que sólo el 75% de las mujeres de 38 años de edad se embarazará transcurrido ese mismo período teniendo relaciones sexuales regulares y sin protección.

MITO 5: Una mujer que lleva un estilo de vida saludable a través de una dieta balanceada y ejercicio moderado podrá concebir a los 40 años o más
REALIDAD: Desafortunadamente, aunque un estilo de vida saludable y la genética juegan cierto papel en la capacidad de una mujer para concebir, es la edad la que desempeña el rol principal. Es importante que la mujer no consuma alcohol en exceso ni que fume, porque esto reduce sus posibilidades de embarazarse.

Sin embargo, para cuando una mujer cumpla 45 años ya tendrá menos de 5% de posibilidades de concebir y más de un 70% de presentar abortos espontáneos aunque haya concebido con sus propios óvulos. La realidad es que la edad no puede engañar a la fertilidad.

MITO 6: La edad del hombre no importa

REALIDAD: Aunque los hombres creen que su edad no afecta las posibilidades de que su pareja se embarace y de tener un hijo a término, la realidad es que cada vez más investigaciones han observado que aquellos de más de 40 años corren mayor riesgo de procrear una descendencia con anormalidades cromosómicas, lo que puede incrementar la tasa de abortos espontáneos en sus parejas.

Si bien muchos de esos estudios todavía no son concluyentes, todo indica que el autismo y la esquizofrenia aumentan en niños cuyos padres eran mayores de 40 años de edad.


MITO 7: Todos los problemas relacionados con la fertilidad se pueden diagnosticar
REALIDAD: Si bien existen tratamientos para la mayoría de los problemas de fertilidad que afectan a hombres y mujeres, el 20% de esas parejas recibirá un diagnóstico de ‘infertilidad sin causa aparente’.

Aunque eso no quiere decir que la pareja no logrará concebir. Incluso si el tratamiento funciona para parejas con este tipo de infertilidad, el problema seguirá siendo un misterio.

MITO 8: Si intenta adoptar o adopta un niño, entonces logrará embarazarse
REALIDAD: Todos conocen a alguien que adoptó y luego logró embarazarse. Lo que se cree es que al dejar de anhelar tanto engendrar un hijo, el estrés y la tensión disminuyen y entonces simplemente se logra un embarazo.
Aunque se desconoce la cantidad exacta de mujeres que se embarazan después de adoptar, muchos estudios indican que el porcentaje oscila entre el 3% y el 10%.

Teniendo en cuenta que entre el 15% y el 20% de las parejas infértiles lo son “sin causa aparente”, es probable que sean estas parejas las que logren el embarazo.

¿Qué te parece?
Con información de MSD

domingo, 23 de junio de 2013


Obesidad: los riesgos de la infertilidad
Este artículo fue publicado originalmente en: www.sinmordaza.com
Si deseas leer el artículo en su versión original puedes consultarlo aquí: http://www.sinmordaza.com/noticia/179557-obesidad-los-riesgos-de-la-infertilidad.html 
 
Las alteraciones hormonales provocadas por la obesidad pueden producir efectos sobre la fertilidad en hombres y mujeres, advirtieron especialistas en el tema.
"La obesidad es una enfermedad cuya prevalencia va en aumento, de hecho hoy es considerada una epidemia mundial, y sus consecuencias para la salud inciden en todos los aspectos, entre ellos en la fertilidad tanto de hombres como de mujeres", afirmó a Télam Gabriel Fiszbajn, ginecólogo especialista en reproducción.
Fiszbajn explicó que "la incidencia de la obesidad sobre el aparato reproductivo es consecuencia de las alteraciones hormonales producidas por el exceso del tejido graso que contiene unas sustancias denominadas leptinas, adipoleptinas y citoquinas".
"Cuando hay exceso de peso se produce una variación de esas sustancias que son las que regulan la función endocrinológica (hormonal), y también sucede con pacientes que tienen baja grasa corporal como las atletas, las bailarinas o quienes tienen bulimia o anorexia", detalló.
Según el especialista, esa alteración hormonal produce un exceso de estrógenos y otras sustancias que, en primer lugar, tienden a alterar los ciclos menstruales, produciendo irregularidades pero, además, afectan la calidad de los óvulos producidos.
"La obesidad también influye sobre el endometrio, que es el lugar donde se aloja el embrión, generando condiciones inadecuadas, por lo que pueden ser más comunes los abortos espontáneos ya que no se produce la correcta implantación del embrión en el útero", sostuvo Fiszbajn, miembro de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer).
Añadió que "otra patología que puede presentar la mujer obesa es la resistencia a la insulina, previa o desencadenada durante el embarazo y que trae numerosas complicaciones".
En el caso de que el embarazo se pueda concebir y llegar a término, el parto es otro momento en el que, según el especialista, el exceso de peso puede provocar inconvenientes.
"La mayoría de las mujeres obesas van a cesárea y, si bien ésta es una intervención mínima, no es lo mismo ni durante la operación ni después ya que la presencia de mucho tejido adiposo favorece las infecciones", sostuvo.
En el caso de los hombres, los cambios hormonales provocados por la obesidad pueden producir una "alteración en la espermatogénesis, esto implica que puede disminuir la cantidad de espermatozoides producidos así como empeorar su calidad", detalló.
Fiszbajn, quien también es director asociado del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr), aseguró que "es muy común que las parejas se presenten en centros especializados sabiendo que el sobrepeso puede influir en su fertilidad, el tema es que bajar de peso no es una tarea sencilla".
Según su experiencia, la motivación de tener un hijo, suele ser un móvil fuerte y, en este caso, el equipo interdisciplinario trabaja sobre la alimentación y la actividad física: "las consecuencias del sobrepeso sobre la fertilidad son reversibles y en cuanto se produce una recuperación del peso normal, la reversión de todos estos factores es rápida".
"En muchos casos no hacen falta otros tratamientos o se utilizan tratamientos de muy baja complejidad y se logra un embarazo", sostuvo.
Un estudio realizado por la Universidad de Oregón (Estados Unidos) sobre 361 clínicas de fertilidad demostró que la tasa de partos en las mujeres con sobrepeso y obesidad es del 23%, en tanto esta cifra asciende al 42% en el grupo con peso normal.
Por otra parte, la posibilidad de éxito de embarazo se redujo aún más entre las mujeres con 50 kilos o más de sobrepeso, ya que sólo el 15% tuvo un bebé, según el estudio.

Fuente:  SM

martes, 18 de junio de 2013



Conoce qué alimentos ayudan a aumentar la fertilidad

Este artículo fue publicado en el sitio www.elcivico.com
Puedes leer el artículo original en: http://www.elcivico.com/notas/2012/3/2/conoce-alimentos-ayudan-aumentar-fertilidad-82506.asp

 
La alimentación tiene mucho que ver con el buen funcionamiento del aparato reproductor femenino. Descubrí qué comidas aumentan las posibilidades de embarazarte

Venezuela.- Una de las causas de infertilidad femenina son las dietas prolongadas de adelgazamiento, que llevan a que se excluyan alimentos necesarios para el buen funcionamiento del aparato reproductor femenino. En ese sentido, la alimentación cumple un rol no menos importante al momento del embarazo.

La web venezolana Panorama enumeró una serie de alimentos que contribuye a incrementar las posibilidades de quedar encinta. Nutrientes que mejoran la calidad del óvulo, así como la implantación del embrión y el desarrollo del feto.

¿QUÉ ALIMENTOS CONSUMIR?

Es recomendable consumir mariscos, salmón, sardinas, algas, nueces, palta y verduras de hoja verde, pues en ellas encontrarás el ácido docosahexaenoico, que es fundamental para el equilibrio hormonal y la salud de los óvulos y ovarios.

El cuerpo produce algunos antioxidantes, pero se recomienda extraer otros de la alimentación y consumir cinco piezas de fruta y verduras al día (naranja, kiwi, grosella, ciruela, frutos secos, espinaca, pimientos, ajo y brócoli).

La vitamina B, es fundamental para la ovulación y la implantación, además de ser importante para el control hormonal y fetal. Al igual que el ácido fólico (un tipo de vitamina B, que previene defectos en la médula espinal y el cerebro), que se encuentra en alimentos como cereales, legumbres, plátano, huevos, trucha y cordero.

Si el organismo no obtiene las cantidades suficientes de calcio en la alimentación, empezará a sustraerlo de los huesos, lo que terminará por debilitarlos, por lo que es recomendable consumir productos lácteos, espinacas, brócoli, berros, col, naranja, lechuga, higo, sardinas y atún.

Para evitar el riesgo de desarrollar una anemia posparto, es necesario consumir alimentos que contengan hierro como carne magra, pescado, pollo, huevos, algas, brócoli, espinacas y perejil.

En tanto, para reducir los riesgos de padecer a edad adulta el síndrome de ovario poliquístico, se debe tener una dieta en fibra, baja en grasas y azúcar desde una edad temprana, consumir germen de trigo, cebada, centeno, avena, alcachofa, espinacas, acelgas, higo, ciruela, dátil, alubias, almendras y cacahuates.

Finalmente, se debe consumir kion y levadura de cerveza para obtener cantidades de zinc que contribuyen a la división celular que se lleva a cabo durante el desarrollo del feto. Además del consumo de grandes cantidades de agua.