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lunes, 31 de marzo de 2014


Consejos para superar la infertilidad
 


Este artículo fue publicado en: laverdad.com.mx
Puedes leer su versión original en: http://goo.gl/6vWkgK

Cuando se desea a toda costa tener un bebé, no resulta fácil saber que se sufre un problema de infertilidad.

México, D. F.- Cuando se desea a toda costa tener un bebé, no resulta fácil saber que se sufre un problema de infertilidad. Antiguamente, no se podía hacer nada frente a la infertilidad, sin embargo, hoy en día existen soluciones. Si estás pasando por esta situación, hoy queremos darte algunos consejos para superar la infertilidad de la mejor manera posible.

LA INFERTILIDAD
Es cierto que muchas personas recurren a los anticonceptivos para evitar tener hijos, sin embargo, otras muchas deben someterse a diferentes tratamientos para poder quedarse embarazadas. La infertilidad no es un problema fácil de superar. En realidad, puede generar en muchos casos, crisis en la pareja o una depresión.

Esta es la razón de por qué un tratamiento médico puede ser útil para que la mujer pueda quedarse embarazada. Ciertamente, existen muchos tratamientos contra la infertilidad. Cuando se habla de infertilidad o de esterilidad, se hace referencia a la imposibilidad de tener un hijo de manera natural. La infertilidad afecta tanto a las mujeres como a los hombres.

Por esta razón, ningún miembro de la pareja debe sentirse responsable por la dificultad para tener un niño. La esterilidad de las mujeres puede estar relacionada con un problema a nivel de los ovocitos o de una disfunción a nivel de las trompas. En cuanto a la infertilidad de los hombres, normalmente suele estar relacionada con una anomalía de los espermatozoides, impotencia o disfunción de los testículos.

Existen muchos casos en los que la infertilidad está relacionada con problemas de orden psicológico. Una fuerte presión o un estrés continuo puede por ejemplo ser la causa. En muchos casos de esterilidad, ésta se resiente como una "enfermedad".

La mejor solución está en hablarlo con el médico o con un ginecólogo. En este caso, es posible encontrar un tratamiento que se adapte a las necesidades y expectativas de cada pareja. Con el fin de afrontar la infertilidad, es esencial efectuar un examen clínico. Esto permite determinar la causa de la esterilidad. Estos exámenes pueden permitir al médico encontrar un tratamiento adaptado a cada caso. Lo más importante es no perder la paciencia y mantener la esperanza, ocurra lo que ocurra.

 SOLUCIONES ANTE LA INFERTILIDAD
Entre la fecundación in vitro, la inseminación artificial, o los inductores de ovulación, las soluciones son variadas. En ciertos casos, sin embargo, no es posible determinar las razones de la infertilidad. No se trata, sin embargo, de una fatalidad: existen soluciones. El recurso a la adopción puede ser una solución estupenda; pero lo esencial es no guardar nunca un sentimiento de culpabilidad o de fracaso.

La esterilidad no significa que el hombre haya perdido su virilidad o que la mujer sea incapaz de ser madre. Antes de tomar una decisión precipitada, conviene reflexionar sobre las soluciones existentes. El apoyo psicológico así como el médico suelen ayudar mucho a afrontar un problema de infertilidad.

¿Te han sido de utilidad estos consejos para superar la infertilidad? Si estás pasando por esta situación, desde aquí queremos que participes activamente de nuestros comentarios, nos cuentes tu experiencia al respecto.

 

lunes, 24 de marzo de 2014


Las mujeres y su conocimiento sobre la vida fértil
 
Este artículo se publicó en: www.asteriscos.tv
Puedes leer la nota original en: http://goo.gl/NppEZU
Una investigación realizada por un banco de óvulos de Argentina reveló que es “muy bajo” el grado de conocimiento de las mujeres sobre el concepto de vida fértil. Las claves a tener en cuenta
Una investigación realizada por un banco de óvulos de Argentina reveló que es “muy bajo” el grado de conocimiento de las mujeres sobre el concepto de vida fértil. Según el relevamiento realizado por el banco de óvulos Maternity Bank entre mujeres de entre 33 y 40 años sin hijos, “existe muy bajo conocimiento del concepto de Vida Fértil”.

Así quedó demostrado en una serie de focus group realizados durante el mes de febrero con el fin de explorar el grado de conocimiento sobre la técnica de crio-preservación de óvulos para maternidad diferida.

Al término del estudio cualitativo, ginecólogos concluyeron que existe “muy poca conciencia e información acerca de los tiempos biológicos y los riesgos que se corren con una maternidad tardía” y afirmaron que “es necesario hacer hincapié en la diferencia entre la técnica de crio-preservación de óvulos como técnica aplicada a la postergación y planificación de la maternidad, y las técnicas aplicadas a la reproducción asistida para tratar un problema ya existente”.

Según se desprende del estudio, es preciso reforzar desde los consultorios la idea de que es muy importante que la mujer se informe y evalúe todas las precauciones existentes al momento de postergar la maternidad. Luego de los 35 años, la reserva de óvulos de una mujer disminuye con mayor rapidez y esto puede condicionar el éxito en la búsqueda del embarazo.

Las mujeres encuestadas admitieron que les gustaría recibir asesoramiento sobre los alcances de la criopreservación de óvulos de parte de su médico ginecólogo. Y expresaron que tanto el tratamiento hormonal como la punción ovárica parecen ser procedimientos "poco invasivos”, incluso mucho menos que cualquier cirugía estética.

Respecto a las mujeres consultadas entre 33 y 35 años, se observó que “su centro vital es el trabajo y que se esfuerzan por crecer y afianzarse en él”. “Para ellas el futuro es algo lejano y sienten que todavía hay tiempo para hacer lo que quieran sin reparar en su reloj biológico. En su mayoría, coinciden en que quieren formar una familia tradicional pero eso es algo propio de una etapa posterior”.

martes, 10 de diciembre de 2013


Madre en los 40, una decisión responsable

Este artículo fue publicado en: http://www.losandes.com.ar
Lejos de determinismos y juicios a priori manejar la información indicada, con todo lo que implica esta decisión, es vital. La mirada médica, psicológica y testimonios en primera persona. El deseo de formar una familia.

Son muchas las cosas en esta vida que el tiempo no puede tocar, o al menos las vuelve más flexibles: el amor incondicional de la familia, los vínculos fuertes de amistad que se van desarrollando en cada etapa, o la pasión irrefrenable que nos mueve hacia los objetivos que más deseamos lograr...; sólo por nombrar algunas.

Pero la realidad no es rosa, a la hora de esperar los tiempos de cada persona desde lo biológico. Eso sí: tampoco negra, en todo caso simplemente tiene matices, y conlleva decisiones importantes cuando de tener un hijo en la década de los 40 se trata.

¿Es un riesgo innecesario? ¿No existirían problemas aunque la edad se ha dilatado con el tiempo? ¿Hay menos riesgos gracias a los avances de la ciencia?

Todos estos interrogantes, respondidos en esta nota, por la palabra autorizada de los especialistas, donde lejos de una verdad y mandato cerrado en el tema, se apunta al manejo de la información por parte de cada mujer.

Tic-tac, ese reloj que no para

María Marta tiene 41 años y está embarazada de dos meses. Es abogada y está casada desde hace ocho con Joaquín. Ambos -incluso estando de novios- coincidieron en que si bien deseaban tener hijos en un futuro, antes querían desarrollar sus respectivas carreras, y tener un buen pasar económico para darle a su familia lo mejor:

“Los hijos es algo que hemos tenido en mente desde siempre. Pero antes me dediqué a mi carrera y mi esposo a la suya, medicina. Forjarnos un presente económico estable fue duro, y ahora quedarme embarazada a esta edad, no fue fortuito. Lo pensamos mucho, fuimos a ver a los especialistas y luego de muchas pruebas dimos el gran paso. ¿Temor? Sí, lo tengo, pero antes no se dieron las condiciones necesarias. Estamos felices”, cuenta.
Muchos podrían objetar que la década de los 20 es la indicada, y tener un bebé en una etapa posterior no es una buena idea. Sin embargo la vida de cada persona circula por senderos tan disímiles como complejos; con sus tiempos, inquietudes y objetivos. Lo que no implica desviar la mirada, sino más bien manejar la información médica para tomar con responsabilidad lo que se decida.

Según explicó Emilio Gassibe, ginecólogo y especialista en fertilidad: “antes que nada hay que tener en cuenta dos instancias diferentes en torno a este tema: una se vincula con analizar si esa mujer, que está en sus 40, puede desde lo médico ser madre; mientras que la otra tiene que ver con el embarazo en desarrollo de la persona en esta década, con todos sus riesgos y cuidados”.

La “previa” médica para ver si una mujer puede quedar embarazada en sus 40 resulta fundamental, ya que como detalla Gassibe, “lo primero que debe hacer la paciente es ir a un ginecólogo especialista en fertilidad, para que por medio de diversos exámenes le diga si puede quedar embarazada, ya que su edad es limítrofe respecto a la capacidad reproductiva. Incluso hay mujeres que antes de los 40 años entran en menopausia, con deterioro de su rendimiento ovulatorio; es decir ya no tienen ni cantidad, ni calidad de óvulos, para embarazarse antes de esta década. Por otro lado, hay casos que tienen más de 40 y pueden concebir solas. Cada caso es único, pero ante el concreto desgaste biológico, el examen médico previo es crucial”.

Desde la voz del especialista una mujer que se embaraza por arriba de los 40 años, puede lograrlo porque se pudo embarazar obviamente sola, con sus óvulos (a pesar del desgaste biológico) o incluso porque le hicieron un tratamiento con óvulos de una donante anónima más joven. También están aquellas que congelaron sus óvulos a sus 30 (las menos) y los guardaron para esta etapa. Todo es posible.

Sin embargo, si nos atenemos a hablar de la edad reproductiva de la mujer, Gassibe precisó: “de ser factible, si se dan las posibilidades, la mujer debería poder quedar embarazada mucho antes de los 40, porque no sólo es más difícil que se embarace a esta edad, sino que cuando la gestación se da luego de la misma, implica algunos riesgos asociados a las pérdidas de calidad celular del óvulo. Situaciones como la trisomía en los casos del síndrome de Down, malformaciones, y tasas de aborto espontáneo en la primera parte del embarazo, son más altas a partir de los 40, ya que la calidad cromosómica de estos óvulos es menor”.

En resumen los 40 suelen ser un límite que debe ser evaluado médicamente, con tests y pruebas, para definir la capacidad ovulatoria de la paciente. No implica cerrar la persiana: sólo saber las posibilidades reales, pros y contras, de concebir a esta edad.

“Entre los 25 y 30 años, la mujer tiene una cantidad y calidad de óvulos buena, pero hay que entender que el ovario tiene un curso genético de envejecimiento que está predeterminado, por lo que sería más correcto planificar los objetivos vitales en función de esto. De los 30 a 35 años se da una primera pérdida del potencial fértil y reproductivo, mientras que entre los 35 y 40 años tiene lugar una segunda y muy importante pérdida en este sentido. Ya a partir de los 40 todo resulta más azaroso. Por eso lo ideal es que a los 35 años una mujer tenga más o menos organizado y definido su rol vital. Claro está: no siempre es posible, por eso la importancia de estar informadas y asesoradas por el especialista, sea cual fuere la decisión”, aconsejó Gassibe.

Lo ideal, a veces, lejos de lo real

Si bien las situaciones inmejorables le ocurren a muchas personas a la hora de poder tener hijos en la edad “ideal”, biológicamente hablando, negar el impacto sociocultural y de relaciones a lo largo de los años, sería obviar algo determinante para poder formar una familia.

Ximena es una diseñadora gráfica de 39 años, que por diversas circunstancias de la vida se encuentra hoy sin pareja, pero a quien el reloj biológico le pesa: “No soy ajena a esta realidad, pero tampoco quiero estar con cualquier persona que no tenga un proyecto de familia.

Entonces por un lado el reloj no para, y me preocupa; pero por el otro no están las condiciones personales dadas para poder estar en pareja, y luego ver qué proyecto común de hijos puedo llegar a tener con esa persona”.

En este sentido, el licenciado en psicología Oscar Nini, especialista en familia y adolescencia aportó: “Las causas más frecuentes de esta maternidad tardía se vinculan con varios aspectos: por un lado la mujer ocupa hoy una posición diferente a nivel socio-económico y cultural, donde además de manejar una casa, elige no quedarse puertas adentro y salir para desarrollar su potencial profesional. Otras razones tienen que ver con que las necesidades económicas de la pareja; también la problemática en cuanto a los vínculos, y la falta de relaciones estables, que hacen que muchas mujeres decidan tener un hijo, sin necesidad de tener un hombre al lado”.

La compleja trama de los vínculos y relaciones, el hecho de hacer pareja estable a partir de los 30, y el cambio de paradigma respecto al matrimonio (hoy es más habitual la convivencia previa, lejos del mandato social noviazgo-boda- hijos) es según el licenciado Nini “algunos de los aspectos que se suman a la postergación de esta maternidad”.

“Más allá de las causas considero que la maternidad simplemente es lo que es. No se pueden hacer estadísticas de antes y ahora. Si una madre decide serlo a los 40 y tantos, no implicará ser mejor o peor que una de 20. El rol, mientras sea una elección, será óptimo a cualquier edad. Ninguna familia es funcional totalmente, todas tienen sus bemoles, y ser madre a los 40 es tan sano como a los 20 o 30 años”, explicó Nini.

Doble cuidado, bebé a bordo

Desde el argumento profesional quedó determinado que los óvulos femeninos a partir de los 40, no sólo son más difíciles de encontrar, sino que cualitativamente no son óptimos; haciendo que la probabilidad de embarazo no sea tan buena y, si ocurre, que existan riesgos de ciertos problemas asociados al déficit cualitativo del óvulo, no sólo cuantitativo de la ovulación.

Sin embargo, una vez tomada la decisión por la pareja, es la paciente quien asume el embarazo con todo el manojo de riesgos que conlleva para sí; incluso si opta por la donación de óvulos (que elimina riesgos cromosómicos) por parte de mujeres más jóvenes.

“Una vez que la paciente está cursando su embarazo debe hacer una consulta preconcepcional donde se realizan exámenes de todo tipo, para ver si tiene enfermedades infecciosas que pueda transmitirle al bebé, y analizar las condiciones fisiológicas de los órganos que pueden verse sobrecargados por la presencia del embarazo. Fundamentalmente el corazón, riñón y el hígado, en donde al tener que bombear sangre para un cierto circuito nuevo, va a tener que filtrar sangre para el mismo y metabolizar las hormonas para él, algo que representa dificultades funcionales. De ahí la importancia de que la paciente concurra para una evaluación clínica profunda”, detalló el ginecólogo.

La probabilidad estadística del deterioro funcional de ciertos órganos, debido al desgaste natural de la vida o enfermedades anteriores, es algo concreto y real en todas las personas, ya que tanto en hombres como en mujeres, aunque plenos y jóvenes a los 40, biológicamente portan un “kilometraje” vivido que pasa su factura.

Un embarazo a los 45 años, es un embarazo de alto riesgo y valor. “Esto significa, por un lado, que la cantidad de controles es más alto y estricto, terminando  generalmente en una cesárea electiva, sin trabajo de parto. Y se denomina de ‘alto valor’, porque por la edad de la paciente podría no haber otro embarazo para ella”, contó el especialista en fertilidad.
Los controles incluso son interdisciplinarios, con otros especialistas, para que todo sea muy seguido.

“La fertilidad no es un derecho biológico sin fecha de caducidad, declina con la misma; lamentablemente. Y lo importante es que si se decide llevar a cabo la búsqueda de un hijo, se haga con toda la información, exámenes previos y seguimientos necesarios para que todo llegue a buen término”, concluyó Gassibe.

martes, 20 de agosto de 2013


Retrasar la maternidad, ¿sabemos las consecuencias?


Este artículo fue publicado en: http://www.laopiniondemalaga.es/
Puedes leer su versión original en: http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2013/08/18/retrasar-maternidad-consecuencias/610780.html


Dr. Claudio Álvarez Pinochet
 
Los especialistas en reproducción e infertilidad nos enfrentamos a diario con situaciones de pacientes donde sentimos que hemos llegado tarde y que muchas veces no tenemos las herramientas para hacer cumplir el sueño de muchas parejas de ser padres. Sabemos que si les hubiésemos orientado, educado o informado a tiempo no estaríamos ahora tomando decisiones sobre diagnósticos o tratamientos que muchas veces producen un estado de choque, de ansiedad y de angustia en la pareja y cuya decisión definitiva cuesta tomar.

En los tiempos que vivimos, la maternidad forma parte de nuestros objetivos a mediano o largo plazo, pero no sabemos la realidad de la función reproductiva ni el pronóstico de la fertilidad en nuestra especie. Cada vez retrasamos más la llegada de nuestro primer hijo. Tanto es así que en la década de los setenta sólo el 1% de los niños nacidos (primer hijo) tenían madres mayores de 35 años. Más de treinta años después esta cifra ha aumentado a un 10% aproximadamente.

La mayoría de las mujeres cree que la maternidad es importante, y cuentan con la esperanza de tener dos o tres hijos, el último de ellos después de los 35 años. El tener hijos es ya una decisión voluntaria de la mujer y no una imposición. Tener una relación estable, haber completado su desarrollo profesional o laboral y contar con una seguridad económica, son algunos de los requisitos que se tienen en consideración antes de pensar en la maternidad. La mayoría de las parejas subestima el impacto de la edad de la mujer en la fertilidad y sobreestima los resultados de las distintas técnicas de reproducción asistida, lo que acarrea un riesgo de buscar tardíamente la maternidad. La decisión de retrasar la maternidad es una decisión libre, pero que debe ser tomada con conocimiento y asumiendo sus posibles consecuencias futuras.

La edad de la mujer es el factor más importante desde el punto de vista de la fecundidad. Dicha fecundidad permanece relativamente estable en un 23% por mes hasta los 30 años y luego comienza a disminuir de forma acelerada a partir de los 37 años, incrementándose el número de mujeres infértiles.

Es importante que las pacientes sepan que cuando su médico de cabecera o su ginecólogo, en su revisión anual, les dice que todo esta perfecto, no significa necesariamente que desde el punto de vista reproductivo esté todo bien. En otras palabras, una mujer de 43-45 años puede tener una salud perfecta, sus revisiones ginecológicas normales, pero tiene una altísima probabilidad de tener un mal pronostico reproductivo asociado a su edad.

Todo lo anterior nos debe llevar a un nuevo concepto de «prevención de la infertilidad», responsabilidad de los profesionales de la salud, personal sanitario en general y de la sociedad toda. Por esto es necesario, dado la espiral de desarrollo en la que estamos inmersos, que seamos conscientes de la necesidad de fortalecer este nuevo concepto, fortaleciendo los conocimientos sobre los factores que influyen en el pronóstico reproductivo de una mujer. Especialmente y entre otros, la edad, las nuevas posibilidades de preservar la fertilidad como la vitrificación de ovocitos, la congelación de tejido ovárico y la congelación del semen, según sea el caso. Con todo, la pareja debe tomar sus decisiones libremente y con conocimiento de las posibles consecuencias de la postergación de la maternidad que, por último, es uno de los principales problemas emergentes del último tiempo.

*El Dr. Claudio Álvarez Pinochet es trabaja en la Unidad de Reproducción (URE) del Centro Gutenberg de Málaga

miércoles, 7 de agosto de 2013


Mujeres contra el reloj biológico

Artículo publicado en: www.elobservador.com.uy
Puedes leerlo en su versión original en: http://www.elobservador.com.uy/noticia/256131/mujeres-contra-el-reloj-biologico-/
 

Cada vez se retrasa más la maternidad para después de los 35 años, edad a partir de la cual la fertilidad declina; por ello, los métodos de reproducción asistida y la congelación de ovocitos son prácticas en alza

Mariana fue madre a los 35 y de nuevo a los 38 y no tuvo ninguna complicación. Logró su primer embarazo a los dos meses de intentarlo y para cuando buscó su segundo hijo tampoco le tocó esperar mucho. Todavía tiene grabada, sin embargo, la sensación de que el tictac de su reloj biológico se hacía más audible con el paso de los años, mientras  todavía no había formado una familia. “Siempre me acuerdo de un capítulo de Friends en el que Rachel empieza a calcular el tiempo que tiene para encontrar una pareja y quedar embarazada antes de los 35 años. Entonces saca la cuenta y dice alarmada: ¡Tengo que encontrar un hombre ahora!”.   Mariana (su nombre y el de las otras dos entrevistadas fue cambiado a pedido de ellas) conoció a tiempo a la persona indicada y pudo tener a sus hijos cuando los proyectó, luego de haberse afianzado profesionalmente. Pero no todas las mujeres tienen la misma suerte.Andrea está a punto de cumplir 35 años y en los últimos tiempos su deseo de ser madre se ha intensificado. Pero no tiene pareja. Aconsejada por una amiga que tras querer tener un hijo cerca de los 40 años se encontró con que sus células sexuales ya no eran fértiles, está contemplando la idea de congelar sus ovocitos (óvulos antes de ser fecundados) y así preservar su material genético antes de que sea tarde. “Es difícil tomar esta decisión, pero sé que si el día de mañana estoy con alguien y quiero tener hijos y no puedo, me voy a arrepentir”, sostuvo.
A Carolina, sus amigas la llamaban “Susanita” porque siempre hablaba de su deseo de formar una familia. Pero no fue hasta que tuvo 37 años que conoció a la persona con la cual llevar a cabo este proyecto. A los cuatro meses de estar de novios se fueron a vivir juntos y pensaban en ser padres, pero una falla ovárica se los impidió. Tras intentar sin éxito un tratamiento, la pareja se decidió a recurrir a la ovodonación, la donación de ovocitos que fueron fecundados por los espermatozoides de su pareja. “Mi hija es sana, hermosa, pizpireta, La amo a más no poder. Se parece a mi marido, tiene gestos de él. Y hace cosas que se copia de mí. Yo soy la mamá”, dijo. Ahora, a los 43 años, Carolina es madre de una niña de tres, está embarazada de mellizos y se siente feliz.
Aunque Mariana, Andrea y Carolina se encuentran en situaciones diferentes, las tres son ejemplos de un prototipo de mujer que es cada vez más común en el mundo. Sea porque en sus años más fértiles priorizaron su desarrollo profesional o porque en tiempos en que los vínculos suelen ser más inestables que en el pasado no  tienen pareja cuando se sienten preparadas para ser madres, cada vez más mujeres deciden tener su primer hijo después de los 35 años.
Si bien los aspectos socioculturales han cambiado, no así lo han hecho los biológicos, por lo que cuando muchas mujeres quieren ser madres se encuentran con que tienen problemas para concebir. Esto es así porque la tasa de infertilidad –que en líneas generales incluyendo hombres y mujeres es del 15%– se acentúa después de los 35 años, de acuerdo a los especialistas consultados. El tema no es menor, teniendo en cuenta que la baja natalidad es un problema que afecta a Uruguay y en especial a las naciones desarrolladas, donde la postergación de la maternidad tiene especial incidencia en las mujeres de mayor estrato socioeconómico y educativo. En el país no hay cifras al respecto, pero el Observatorio de la Maternidad en Argentina comprobó que mientras en 1985 la brecha de inicio de la maternidad entre las madres con un nivel educativo alto y las que no pudieron terminar los estudios primarios o secundarios era de cuatro años, en 2010 pasó a seis. Por otro lado, un estudio reciente de la Universidad de Virginia, (EEUU) revela que los sueldos de las mujeres universitarias en puestos profesionales y gerenciales se incrementan en un 3% por cada año que retrasan la maternidad.  Frente a este panorama, métodos como la vitrificación de ovocitos o la reproducción asistida son cada vez más solicitados.
Reserva ovárica “La repercusión de la edad sobre la calidad ovárica es muy importante y no se le da la trascendencia que tiene”, explicó Roberto Suárez, presidente de la Clínica Suizo-Americana (ex CIRA), donde se realizan distintos métodos de reproducción asistida y primera institución en la que se realizó la congelación de ovocitos en el país. “Lamentablemente la edad de la primera consulta de la mujer uruguaya a las clínicas de fertilidad ronda los 35 años”.
“Décadas atrás nos preocupábamos por las pacientes que pasaban los 38 años. Después nos empezamos a preocupar por las de 35, desde hace unos años ya sabemos que la fertilidad puede empezar a caer a partir de los 30, pero hoy hay artículos científicos que indican que puede haber caída de fertilidad en la mujer a partir de los 26 o 27”, añadió.
No obstante, la potencialidad de quedar embarazada de una mujer de más de 35 años depende mucho de cada una, teniendo en cuenta diversos factores que van desde lo racial, la edad en la que desarrolló su primera menstruación y los antecedentes familiares, según explicó el ginecólogo Gerardo Bossano, director del Centro Esterilidad Montevideo (CEM), que funciona desde 1986. El doctor Juan Carlos Rodríguez Buzzi, codirector del Centro de Reproducción Asistida del Interior (Cerhin), que cuenta con sedes en Montevideo, Salto y Punta del Este, señaló que cada caso es muy variable. “Hay señoras de 35 años que tienen patrones de hormonales de premenopausia y otras de 40 que los tienen normales”, precisó. No obstante, coinciden los médicos, en todos los casos las imposibilidades de concebir declinan a partir de los 35 años y para los 40 las dificultades son más pronunciadas.
Como primer paso, Suárez y Rodríguez Buzzi recomiendan la realización de estudios diagnósticos para determinar la reserva ovárica. A estos, explicó Suárez, hay que agregarle la edad de la paciente, si alguna vez tuvo embarazo o no y hace cuánto que está buscando. “Entonces hacemos un pronóstico y vemos qué capacidad reproductiva puede tener, a la que hay agregarle la problemática del marido”. A su consulta, indicó, van muchas pacientes que no tienen hijos ni están buscando quedar embarazadas, pero que quieren saber qué capacidad ovárica tienen en la actualidad para guardarla para un futuro, cuando deseen ser madres.Las mujeres que quieran hacerse estos exámenes deben pedir además una evaluación de su aparato genital y, si tienen pareja, un espermograma, indicó Rodríguez Buzzi, quien señaló que esto se puede hacer sin costo en la mayoría de las mutualistas. No obstante, advirtió el ginecológo, estas no consideran a la esterilidad como una enfermedad (aunque sí es definida como tal por la Organización Mundial de la Salud) y no ofrecen las pruebas.  Tampoco es habitual en el país que las mujeres soliciten estos estudios.
No obstante, Francisco Cóppola, presidente de la Sociedad Ginecotocológica del Uruguay, cuestionó la realización generalizada de estos análisis porque “cuando dan mal ya es tarde, ya que la reserva disminuyó. Si la mujer quiere quedar embarazada sí se hace, pero para una mujer que tiene 35 años solo porque tiene 35 años no vale la pena”, sostuvo.
FIV y ovodonaciónCada vez es más común que mujeres sin pareja se acerquen a las clínicas de reproducción asistida en busca de la técnica de congelamiento de ovocitos conocida como vitrificación. Esto se puede hacer hasta alrededor de los 40 años, pero cuanto más joven mejor, indicó Suárez. Con anterioridad se realizaba el método de congelamiento lento, que no resultaba tan exitoso, pero todo cambió cuando en 2002 se creó en Japón el proceso de congelamiento rápido o vitrificación de ovocitos.“La calidad de las células una vez que las desvitrificás es la misma que las frescas, y la tasa de fecundación por embriones o ovocitos vitrificados es prácticamente la misma que las células frescas”, indicó el especialista, ya que no hay daño a las células al descongelarlos porque no se produce la cristalización. Los ovocitos son deshidratados, congelados en 15 a 17 minutos, y almacenados en tanques en nitrógeno líquido a menos 193 grados en tiempos que pueden superar los 10 años. Este método es muy utilizado para las pacientes que tienen cáncer y que tienen que hacer un tratamiento por quimioterapia o radioterapia. En Uruguay ya hay varios recién nacidos por esta técnica. El costo, señaló Suárez, es de entre US$ 2.500 y US$ 3.000, a lo que hay que agregar unos US$ 300 por año y el precio de la fertilización in vitro (FIV). En el Cerhin, el costo de la vitrificación es de unos US$ 5.000, precio similar al de la FIV, aunque a este procedimiento hay que agregarle los gastos de medicación.
No obstante, la técnica de vitrificación de ovocitos, a la cual la Asociación Americana de Medicina Reproductiva de EEUU le levantó la etiqueta de “experimental” el año pasado, genera polémica y no todos los profesionales de la ginecología lo recomiendan. De acuerdo a Cóppola, “no es un buen método para postergar la fertilidad y así lo dicen los comités de ética internacionales. Una mujer de 30 es joven y lo único que tiene que hacer es conseguir pareja para tener un hijo, no andar preservando óvulos, porque es muy costoso y tiene una tasa de éxito muy baja”. Para las mujeres que buscan quedar embarazadas y no lo logran, existen diversos métodos de reproducción asistida. Sin importar la edad que tenga la pareja, si después de un año de intentar no se logra el embarazo se debe hacer una consulta.
Las causas de la infertilidad son variadas, y en ellas es muy importante la variable masculina. “Si me pidieras un solo examen a una pareja, yo le haría un espermograma, porque los factores han aumentado así como su severidad”, indicó Rodríguez Buzzi.También es común la endometriosis, trastorno en el cual las células del revestimiento del útero (tejido endometrial) crecen fuera de este, comúnmente en los ovarios.
Para los problemas de fertilidad en las mujeres más jóvenes puede recurrirse a la inseminación artificial pero las chances de éxito son menores, ya que se trata de una técnica de baja complejidad. Para los tratamientos en mujeres de más de 35 se suele intentar la FIV, porque la cantidad y la calidad de óvulos está muy disminuida, explicó Rodriguez Buzzi. A través de este procedimiento, en el que se realiza la fecundación de los ovocitos fuera del cuerpo de la mujer, las posibilidades de éxito rondan el 35% y el 50%.Para los casos en los que la capacidad ovárica no le permite a la mujer el embarazo existe la ovodonación, cuyo porcentaje de éxito es muy satisfactorio. Con el ovocito de una donante fecundados por los espermatozoides de su pareja o de un donante se forma un embrión que es transferido al útero de la paciente con 8 o 10 células, es decir al tercer día de vida de este. El porcentaje de embarazo ronda el 70%, indicó Suárez. El precio oscila entre los US$5.000 y US$6.000 más medicación.
Dependiendo del centro, las donantes provienen de otras pacientes que acuden a hacerse una FIV (una vez analizada su reserva ovárica o su salud), como es el caso de la Clínica Suizo-Americana, que permite de esta forma amortizar el costo de su tratamiento a las donantes. En el CEM, en cambio, se trabaja con donantes seleccionadas especialmente para tal fin. “Entendemos que las pacientes tienen que tener todas las chances jugadas a sí mismas”, señaló Bossano. No obstante, Cóppola puso reparos. “La ética tiene que ser regulada, no puede ser que cada uno haga lo que considere. No es ético extraer óvulos de una pareja que esté haciendo tratamientos de fertilidad, porque el ovocito debe venir de una pareja sana. No es ético donar un ovocito a una mujer de 55 años, ni almacenar ovocitos en bancos privados sin habilitación técnica. Todo esto va a tener regulación en el futuro”, indicó.
Para Suárez, hay que ponerse en el lugar de una mujer de 38 años, que quiere ser madre y no puede. “En un país donde la adopción no es sencilla, (la ovodonación) es una solución muy buena para muchísimas pacientes que quieren lograr un embarazo”.

viernes, 17 de mayo de 2013

Obstrucción de trompas es la tercera causa de infertilidad en mujeres
Obstrucción de trompas es la tercera causa de infertilidad en mujeres
 
Artículo publicado en http://www.rpp.com.pe 
Lee el artículo original en: http://alturl.com/uz9jw
 
La obstrucción de las trompas es uno de los problemas más frecuentes en parejas que buscan conseguir un futuro embarazo, se considera la tercera causa más importante de infertilidad, después de la endometriosis y los trastornos de ovulación, estando sujeta en gran medida a la actividad sexual que la mujer mantenga.
Para el doctor Roly Hilario Esteban, especialista en reproducción humana de la clínica Procrear, la principal causa de la obstrucción de trompas uterinas son los procesos infecciosos.

“La actividad sexual de la mujer podría ocasionar la presencia de microorganismos infecciosos, que dañaría los órganos de la pelvis, provocando inflamación, que podría llegar a ser severa, un ejemplo claro es la obstrucción de trompas uterinas”, dijo.
La inflamación pélvica se manifiesta con dolores en el bajo vientre, principalmente durante las relaciones sexuales; además puede presentarse malestar general y fiebre, sin embargo en ocasiones no genera síntomas.

“De no tratarse oportunamente la infección generará pus, que al secarse propiciará que las paredes de las trompas se adhieran entre sí”, menciona Hilario Esteban.
Para saber la severidad, se debe realizar una serie de pruebas, para descartar si esta infección es producto de la endometriosis, por el uso de anticonceptivos como la T de cobre, o quizás de una peritonitis (inflamación de la pelvis).
En los casos donde hay una obstrucción muy severa, los procedimientos de reproducción asistida vienen hacer una gran alternativa en pacientes que luego de una cirugía no han logrado embarazo.  “También están la fecundación In Vitro (FIV) y el INVO, tratamientos con una tasa de efectividad hasta de  un 40%”, concluye el médico.