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martes, 10 de septiembre de 2013

Un acercamiento sencillo y breve sobre la función de las hormonas en nuestro cuerpo y si son tan malas como parecen
 


Sería raro encontrarnos a una mujer a la que no le han dicho "tienes locas las hormonas". Lo peor es que es cierto. No es que tengamos "locas las hormonas", pero éstas sí nos hacen pasar malos ratos muy a menudo.
Hablamos de ellas y sabemos que son las responsables de que en un momento nos sintamos felices y al otro tristes, sin embargo ¿sabes exactamente cuál es su función en tu cuerpo y cómo saber si realmente hay una deficiencia en su tarea? Para responder algunas de las dudas más comunes sobre el tema, acudimos con el Dr. Sóstenes Mosqueda Covarrubias, Ginecólogo con subespecialidad en Biología de la Reproducción Humana y miembro de la RedCrea de Medicina Reproductiva, quien nos dijo:

¿Qué son las hormonas?

Se trata de sustancias segregadas por las glándulas que, al llegar al torrente sanguíneo, provocan reacciones en las células que forman los órganos y en su funcionamiento, por ejemplo: en el desarrollo, la reproducción, las características sexuales, el uso y almacenamiento de energía, así como en los niveles de líquidos, sal y azúcar en la sangre. Es decir, en pocas palabras influyen en TODO el funcionamiento del cuerpo.

¿Para qué sirven?
Desde el punto de vista reproductivo juegan un papel muy importante, pues son las sustancias que se producen en el ovario, y que desempeñarán funciones en el tejido del útero o en el propio ovario, lo cual tiene incidencia directa en el estado emocional de la mujer. Por ello es que cuando tienen alguna deficiencia, nos desbalanceamos también emocionalmente.

¿Cómo funcionan?

Todas las mujeres tienen ciclos que están regidos por la acción hormonal, cuya concentración es mayor en algunos días. Las hormonas que intervienen son:
  • La folículo estimulante (FSH), encargada de regular el desarrollo y los procesos reproductivos.
  • Los estrógenos, responsables de las características sexuales femeninas tales como desarrollo de las mamas y el ciclo menstrual.
  • La progesterona, que estimula el crecimiento del endometrio, membrana protectora en el útero en donde el óvulo fecundado se implanta y ayuda a la producción de leche.
  • Cortisol, cuya función es hacer que el organismo libere glucosa a la sangre para enviar cantidades masivas de energía a los músculos en situaciones de estrés.
  • Testosterona, que propicia el apetito sexual, la presencia de menos grasa en el organismo e incide en la autoestima.
  • Oxitocina, que tiene relación con la sensibilidad y el ánimo y la tiroidea, que regula el metabolismo y por ende el peso y la talla.

¿Cómo identificar una deficiencia hormonal?
Cuando hay alguna alteración en las glándulas (que se traduce como una mala liberación de estas hormonas) habrá dificultades incluso para la reproducción. Ahora, esta alteración puede ser orgánica: es decir, un daño estructural por una enfermedad infecciosa o por la presencia de un tumor; o -como en la mayoría de los casos- por una alteración funcional: en las cuales no hay una enfermedad como tal, pero sí hay algo que no está funcionando adecuadamente.

¿Se puede prevenir?
Las hormones se alteran debido a muchos factores como cambios súbitos de peso, cambios de alimentación y estilo de vida en general. Los síntomas más comunes para detectar que algo no anda bien son los cambios de peso, de humor, alteraciones en el ciclo menstrual, etc. No obstante, un diagnóstico certero únicamente lo puede hacer un especialista que, si considera pertinente, mandará a realizar un perfil hormonal para verificar que todo esté en orden.

¿Te han mandado a hacer alguna vez un perfil hormonal?

martes, 21 de mayo de 2013


 
Los estudios hormonales más importantes que deben realizarse las mujeres

¿Qué análisis hormonales deben realizarse las mujeres y a partir de qué edad? La Dra. Guerra, médica endocrinologa, explica qué clases de estudios son los más comunes y con qué frecuencia realizarlos.

Debido en parte a la función reproductiva, las mujeres se deben realizar a lo largo de su vida una serie de estudios que son importantes porque permiten detectar a tiempo ciertas patologías o bien, mantener un correcto estado de salud.

Entre los principales se cuentan los estudios hormonales que sirven para evaluar la función tiroidea ya que, después de los 35 años de edad las mujeres tienen mayor riesgo de presentar, por ejemplo, disfunción tiroidea. En estos análisis se evalúa el nivel de las hormonas TSH ATPO ATG.

“Por otro lado, en edad fértil, el hipotiroidismo puede provocar, entre otras cosas, infertilidad así como también abortos en el primer trimestre. Por eso, si existe algún síntoma o signo relacionado a la disfunción de la glándula tiroidea que lo amerite, hay que evaluar su funcionamiento sin límite de edad”, refirió al ser consultada la Dra. Jorgelina Guerra, médica de endocrinología del Hospital Universitario Austral (HUA).

Por su parte, la medición de prolactina es otro de los estudios que se solicitan, aunque sólo cuando “hay clínica” que así lo amerite. Esto ocurre, por ejemplo, cuando la mujer padece falta o alteración del periodo menstrual o secreción mamaria.

“Vale aclarar que la primera causa de elevación de la prolactina es el hipotiroidismo; aunque también hay otras como la toma de diferentes medicaciones, o la presencia de tumores de hipófisis, que son productores de prolactina”, sostuvo Guerra.

También, es importante evaluar el metabolismo fosfocálcico, aunque esto no se hace estrictamente con hormonas sino con estudios de marcadores metabólicos óseos que muestran la formación o la pérdida a cualquier edad, y ante la presencia de causas secundarias de osteoporosis como, por ejemplo, la enfermedad celiaca y la toma crónica de corticoides.

“Esta prueba también se realiza entre los seis meses y el año de la falta de menstruación, es decir llegado el momento de la menopausia, o entre los 45 y 55 años. Esa época también es propicia para evaluar la función ovárica (o sea, la producción de estrógenos)”, agregó la Dra.

En cuanto a la periodicidad de los controles, la especialista destacó que una paciente con diagnóstico de hipotiroidismo, por ejemplo, debe controlarse anualmente; aunque si está embarazada los controles durante los nueve meses de gestación deben ser periódicos.

Para los demás estudios, la frecuencia dependerá del diagnóstico que se obtiene, y de si existe o no una patología.

Respecto a la cuestión hereditaria, y a si la genética influye o no, la Dra. Jorgelina Guerra expuso: “Tiroiditis autoinmune, tiroiditis linfocitaria crónica o tiroiditis de Hashimoto -todos sinónimos- son el mejor ejemplo de herencia en la patología tiroidea. Esto muestra que hay una predisposición autoinmune a presentar enfermedad tiroidea. Sin embargo, otras patologías o enfermedades endocrinológicas son independientes”